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Morales Vargas, M. de L. (2026). Entre luces y sombras: La fotografía y la memoria en Las mujeres de X’oyep. Fotografía y memoria, de Alberto del Castillo Troncoso. LiminaR. Estudios Sociales Y Humanísticos, 24(1), 8. https://doi.org/10.29043/liminar.v24i1.1169

Resumen

Las mujeres de X’oyep. Fotografía y memoria, de Alberto del Castillo Troncoso, propone una lectura profunda de una imagen emblemática del fotoperiodismo mexicano. La fotografía, tomada tras la masacre de Acteal, condensa dolor, resistencia y dignidad indígena. El autor la aborda como documento histórico y archivo vivo, revelando sus luces —la potencia simbólica, la visibilidad de las mujeres tzotziles— y sus sombras —la violencia estatal, el riesgo de estetizar el sufrimiento. La obra invita a pensar la imagen no sólo como testimonio, sino como campo de disputa entre memoria, poder y representación.


Las mujeres de X'oyep. Fotografía y memoria (2022), del Dr. Alberto del Castillo Troncoso, es un libro que explora el contexto histórico y social de una emblemática fotografía tomada en 1998 por el fotoperiodista Pedro Valtierra. La imagen muestra a mujeres tsotsiles de la comunidad de X'oyep enfrentándose a soldados del ejército mexicano. Según palabras de Del Castillo Troncoso, esta fotografía se convirtió en el ícono "más conocido del movimiento zapatista en el ocaso del siglo pasado" (Del Castillo, 2022, p. 29), símbolo de la lucha indígena, del dolor por la muerte, de la resistencia zapatista en Chiapas y del fotoperiodismo en México.

El libro fue editado originalmente en 2013 por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), el Centro Nacional de las Artes (CENART) y el Centro de la Imagen. En 2022, el autor realizó una actualización y reedición de la obra con el objetivo de promover un diálogo interdisciplinario y multilingüe. Este esfuerzo editorial fue posible gracias a la colaboración entre el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora y el Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica (CESMECA), en conjunto con la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH).

En esta reedición se incorporó una contribución de gran relevancia: la traducción al tsotsil, realizada por Mikel Ruiz, quien no solo asumió la tarea de leer, interpretar y reinterpretar el contenido para adaptarlo al nuevo idioma, sino que también estableció un precedente significativo en la producción de textos académicos en lenguas originarias. Este esfuerzo facilita el acceso al conocimiento científico-social y a la investigación histórica, antropológica y académica en contextos locales.

En la obra, la fotografía se erige como eje articulador del análisis y adquiere un carácter histórico y archivístico que trasciende la mera representación visual. Su relevancia no se limita al esfuerzo de recuperación emprendido por el autor, sino que reside también en el aporte metodológico que permite aproximarse a la imagen como fuente, relato y construcción narrativa. Las distintas fotografías que integran el libro —icónicas, memorables, cargadas de significados— configuran un entramado visual que ha perdurado en el tiempo al funcionar como testimonios y memorias de un acontecimiento histórico. De este modo, la fotografía se presenta no solo como registro, sino como testigo capaz de confirmar, cuestionar o disputar las narrativas establecidas (Sontag, 2006).

Así, en Las mujeres de X'oyep. Fotografía y memoria, Alberto del Castillo nos invita a seguirlo en la lectura histórica que hace de la imagen capturada por Pedro Valtierra en el pueblo de X'oyep. Los hechos que retrata la fotografía —representados atinadamente en la portada del libro— sucedieron apenas diez días después de la masacre ocurrida el 22 de diciembre de 1997 en Acteal, municipio de Chenalhó, Chiapas. Durante este trágico evento, miembros de un grupo paramilitar, en complicidad y con apoyo del gobierno mexicano, asesinaron a 45 personas —en su mayoría mujeres y niños— pertenecientes al grupo pacifista Las Abejas (Esquipulas, 2024). La masacre dejó una profunda herida en la comunidad; por ello, el contexto de la fotografía es profundamente significativo: congela un momento de tensión y dolor que simbólicamente representa la resistencia y el rechazo a la opresión. Esta célebre fotografía fue el pretexto para que el autor documentara el suceso y contextualizara la masacre de Acteal.

Desde una perspectiva visual, la fotografía captura el instante preciso en que una joven se enfrenta a un soldado armado con un rifle, cuya figura parece imponerse por su tamaño. Los militares, tanto en primer plano como en el fondo, manifiestan asombro y desconcierto ante esa resistencia inesperada. Este momento singular, registrado por la mirada del fotoperiodista, constituye un "instante inesperado": una representación que no solo fija el acontecimiento en el tiempo, sino que también ofrece un texto visual sólido, capaz de respaldar los hechos históricos y suscitar múltiples significados e interpretaciones a lo largo de los años. Las fotografías, más allá de conservar escenas o lapsos en el tiempo, contribuyen a la construcción de una memoria histórica y se convierten en testimonios que enriquecen el imaginario colectivo, influyendo en las formas en que una sociedad recuerda y reinterpreta su pasado (Ramírez y Arreola, 2023).

En el libro se examina tanto el contenido político como el valor estético de la fotografía y su relación con otras imágenes, articulando la historia social con el análisis visual, la crítica fotográfica y la antropología, al tiempo que incorpora las implicaciones hermenéuticas de la historia oral. El autor se adentra en el contexto que convirtió esta imagen en un ícono de un movimiento social contemporáneo y desarrolla una lectura histórica e iconográfica sustentada en el testimonio de fotógrafos y periodistas presentes en los acontecimientos. Considera la perspectiva, la cobertura y la narrativa periodística de diversos actores implicados en la producción y difusión de las fotografías mediante los canales convencionales de la época —prensa escrita, revistas especializadas y medios impresos—, con el fin de constatar sus usos, recepciones y significaciones en un momento en que la circulación visual dependía de estos soportes. Posteriormente, contrasta y problematiza las declaraciones y testimonios recopilados, con el propósito de reconstruir el suceso desde su propia mirada crítica, recuperar la memoria colectiva e histórica y dar forma a su obra.

A lo largo de los cinco capítulos que conforman Las mujeres de X'oyep, Alberto del Castillo Troncoso invita a observar con detenimiento una imagen que ha trascendido el instante fotográfico para convertirse en símbolo. El autor no se limita a describir la escena; la sitúa en su contexto histórico, examina sus dimensiones políticas y estéticas, y analiza sus implicaciones sociales, de modo que la imagen se convierte en un objeto de estudio complejo que revela las tensiones entre la lucha indígena, la violencia estatal y la persistencia de la memoria visual.

En el primer capítulo se examina un conflicto que trasciende lo local y lo coyuntural para situarse en una dimensión estructural. La interacción entre las mujeres y el ejército mexicano se inscribe en una larga tradición de resistencia indígena que se extiende a lo largo de siglos. La imagen, al condensar dolor y dignidad, plantea interrogantes sobre la manera en que lo político se manifiesta en lo visual. La propuesta del investigador consiste en una contextualización que no se limita a ofrecer información, sino que abre un espacio de reflexión sobre el lugar que ocupan las mujeres indígenas en las narrativas oficiales y en las memorias subalternas.

En el segundo capítulo se analizan los aspectos técnicos, compositivos y simbólicos de la fotografía. El estudio no se limita a describir lo representado, sino que indaga en la manera en que la imagen se construye y en las condiciones que determinan su percepción. La fotografía se presenta como un objeto complejo en el que se combinan decisiones formales —como el encuadre y la composición— con elementos contingentes propios del momento de la toma. De este modo, lo documental se entrelaza con lo simbólico, y la espontaneidad del acontecimiento se articula con la intencionalidad del registro visual. En este marco, se plantea la posibilidad de que una imagen funcione de manera simultánea como testimonio y como metáfora, cuestión que se desarrolla al seguir los recorridos de la fotografía en distintos ámbitos, desde los medios de comunicación de la época hasta los lugares de memoria donde ha sido reinterpretada.

El tercer capítulo amplía el análisis hacia el campo del fotoperiodismo en México, un terreno marcado por la precariedad, la censura y el riesgo. La fotografía de Valtierra se inscribe en una tradición de imágenes que no sólo informan, sino que denuncian. En este contexto, se plantean preguntas fundamentales: ¿qué implica que una imagen se vuelva icónica?, ¿qué se gana y qué se pierde cuando una fotografía circula más allá de su contexto original? Estas interrogantes son importantes porque permiten problematizar el papel del fotoperiodismo como herramienta de documentación y resistencia, y al mismo tiempo como espacio de disputa por el sentido. No obstante, el análisis se concentra en la tradición impresa, lo que deja sin explorar cómo la circulación digital ha transformado la vigencia y resignificación de estas imágenes. Esta ausencia limita la comprensión contemporánea de la fotografía, pues no se examina cómo las plataformas digitales y las prácticas de memoria local han resignificado la imagen en nuevos contextos de lucha y denuncia. Una lectura crítica exige considerar la tensión entre la circulación institucional —marcada por la prensa y los archivos académicos— y las formas de apropiación comunitaria, donde la imagen puede adquirir sentidos distintos, incluso contradictorios, que escapan al marco del fotoperiodismo tradicional. Este aspecto resulta especialmente relevante a partir de la expansión de los medios digitales desde los años 2000, cuando el periodismo comenzó a desarrollarse en otras dimensiones mediante el uso de internet y redes sociales, lo que transformó los modos de difusión y resignificación de las imágenes en la esfera pública (Gautreau y Del Castillo, 2022).

En el cuarto capítulo se estudia cómo la fotografía fue construida y cómo se le han atribuido sentidos diversos. El autor examina los procesos que dieron forma a la imagen, atendiendo a las decisiones formales y a las condiciones que hicieron posible su registro. Desde una lectura crítica, puede observarse que el análisis tiende a privilegiar las voces mediáticas y académicas, dejando en segundo plano la apropiación comunitaria directa de la fotografía. El autor muestra cómo distintos públicos dotan de nuevos significados a la imagen, pero no profundiza en la manera en que las comunidades indígenas —protagonistas de la escena— reinterpretan la fotografía desde sus propios marcos culturales y políticos. Esta ausencia limita la posibilidad de comprender la fotografía como un dispositivo de memoria situado. Sin la incorporación de las narrativas locales —orales, rituales y artísticas— la imagen corre el riesgo de ser interpretada desde marcos externos que reducen la agencia de las comunidades y su capacidad de resignificación propia. Una crítica necesaria consiste en problematizar la tensión entre la mirada del observador externo y la resignificación interna de las comunidades, ya que en esa distancia se juegan las disputas por la representación y la agencia simbólica.

El quinto capítulo culmina con una reflexión sobre la imagen como dispositivo de memoria y como herramienta de construcción identitaria. La fotografía de las mujeres de X'oyep no se limita a documentar un momento; se erige como símbolo. Se analiza cómo esta imagen ha moldeado la narrativa histórica de las comunidades indígenas e impulsado la reivindicación de sus derechos. A pesar de la riqueza metodológica y la sensibilidad con la que el autor aborda la relación entre memoria visual e identidad cultural, su reflexión deja abierta una tensión que merece ser problematizada: ¿hasta qué punto una fotografía puede sostenerse como archivo vivo sin quedar reducida a un símbolo congelado? El autor enfatiza la potencia de la imagen como dispositivo de memoria, pero no explora con suficiente detalle los límites de esa potencia frente a otras formas de transmisión cultural, como la oralidad, los saberes comunitarios o las prácticas artísticas locales. Desde esta mirada se advierte que la fotografía corre el riesgo de ser apropiada más por el discurso académico y político que por las comunidades que protagonizaron la escena, lo cual plantea un desafío sobre la agencia y la representación.

El sexto capítulo retoma la experiencia del autor al volver al sitio donde se capturó la fotografía. Este retorno no sólo actualiza la memoria del acontecimiento, sino que permite constatar cómo la comunidad ha integrado la imagen en sus propias prácticas culturales y políticas. La visita años después y el encuentro con una pintura que reproduce la escena con trazos simples revelan que la fotografía, lejos de quedar fijada como un símbolo congelado, se mantiene activa en la memoria viva de la comunidad. Lo que en el capítulo anterior se problematizaba como riesgo —la posibilidad de que la imagen se redujera a un ícono universal desprovisto de vitalidad— encuentra aquí un contrapunto en la práctica comunitaria. El regreso a X'oyep se convierte en un ejercicio de reconocimiento y diálogo con esa memoria situada, donde la fotografía deja de ser únicamente un documento histórico para transformarse en un referente compartido que articula continuidad cultural y agencia política. La tensión entre la universalización del ícono y la particularidad de las memorias locales se resuelve en la constatación de que la imagen puede sostenerse como archivo vivo cuando es apropiada por quienes protagonizaron la escena y la inscriben en sus propios marcos de sentido.

Las mujeres de X'oyep no es solo un libro sobre una fotografía; es una meditación sobre el poder de las imágenes para resistir, recordar y reconstruir. Castillo Troncoso nos recuerda que mirar también es un acto político, y que cada imagen encierra una historia que merece ser contada, interrogada y compartida. Cada capítulo ofrece una aproximación singular a la fotografía de Pedro Valtierra, entendida no únicamente como documento histórico, sino como dispositivo que articula memoria, identidad y poder. El autor, Alberto del Castillo, construye un análisis que va más allá de lo visual: acompaña su reflexión con titulares, recortes de prensa y testimonios orales, entretejiendo una red de significados que permite comprender la complejidad del contexto vivido por las comunidades indígenas en Chiapas.

En este entramado, la imagen no se presenta como evidencia objetiva, sino como superficie de lectura, como espacio de disputa simbólica. Desde el inicio, del Castillo advierte que las imágenes, por sí solas, no dicen nada. Su sentido emerge del contexto en el que fueron producidas y de las narrativas que las rodean. Esta afirmación se sostiene en una metodología que combina análisis estético, documental y hermenéutico, y que se apoya en relatos de periodistas, anécdotas y pistas visuales que orientan la lectura. La audacia de su propuesta radica en el modo en que articula fuentes visuales y orales, combinando historia del periodismo, análisis iconográfico y testimonios de los protagonistas. Esta mixtura le permite construir una narrativa multivocal, sensible a los matices del contexto social y político. El autor no se limita a describir lo que se ve; interroga lo que se oculta, lo que se sugiere, lo que se recuerda, y aquello que, a primera vista, parecía inasible.

En este sentido, la fotografía de Valtierra se convierte en un objeto de estudio que permite analizar las tensiones entre lo individual y lo colectivo, así como entre lo cotidiano y lo histórico. La propuesta metodológica del libro consiste en vincular imagen y memoria como formas de escritura histórica. Del Castillo reconstruye el proceso mediante el cual una fotografía se transformó en un ícono político y, en ese recorrido, se interroga sobre las posibilidades de generalización histórica a partir de un caso singular. Siguiendo a Ginzburg (1999), el autor se detiene en los detalles y en las particularidades de la escena para iluminar aspectos más amplios de la realidad social. La fotografía no se presta a grandes síntesis, pero sí permite comprender las experiencias concretas de los sujetos que habitan y atraviesan el conflicto.

Uno de los aportes más relevantes del texto es la afirmación de que la imagen no posee poder por sí misma; su fuerza radica en la narrativa que la envuelve, en el relato que le otorga sentido. De este modo, la fotografía se convierte en un espacio de significaciones múltiples, donde convergen discursos políticos, estéticos y afectivos. El fotoperiodista, en este caso, no sólo registra un instante: lo interpreta, lo encuadra y lo convierte en testimonio. Es en esa operación donde la imagen adquiere su potencia.

A partir de esta reflexión surgen preguntas fundamentales: ¿qué convierte a una fotografía en un ícono?, ¿es su capacidad de provocar una reacción, de evocar memorias, de interpelar al espectador?, ¿o es el contexto que la resignifica una y otra vez? Estas interrogantes atraviesan el libro y encuentran respuestas parciales en distintos momentos. En el análisis del fotoperiodismo se muestra cómo la circulación mediática otorga a la imagen un lugar privilegiado en la esfera pública; en la discusión sobre la construcción de la imagen se advierte que los sentidos se multiplican según los públicos que la interpretan; en la reflexión sobre el ícono se problematiza el riesgo de que la fotografía quede fijada en un discurso académico o político; y finalmente, en el regreso a X'oyep se constata que la comunidad mantiene viva la fotografía al inscribirla en sus propias prácticas culturales.

Susan Sontag (2006) sostiene que las fotografías pueden ofrecer una forma de verdad que complementa los relatos escritos, especialmente en escenarios de violencia y represión. En este sentido, la imagen de Valtierra no solo documenta una injusticia, sino que preserva la memoria de las víctimas, moviliza la opinión pública y contribuye a generar conciencia. Así, las preguntas iniciales no se resuelven en una única respuesta, sino que se despliegan en un recorrido que muestra cómo la potencia de la fotografía depende tanto de su capacidad de conmover como de los contextos que la resignifican.

La fotografía de las mujeres de X'oyep registra un momento crucial en la historia de Chiapas y, al mismo tiempo, establece una conexión íntima con las vidas de quienes aparecen en ella. En sus luces y sombras se visibiliza la participación activa de las mujeres indígenas en los movimientos sociales, desafiando los relatos hegemónicos que históricamente las han relegado al margen. Este enfoque abre la posibilidad de una lectura feminista y decolonial de la imagen, en la que las mujeres indígenas no son únicamente testigos de la historia, sino protagonistas en su configuración. El libro invita a preguntarse de qué manera estas representaciones visuales dialogan —o entran en tensión— con los imaginarios tradicionales sobre género y etnicidad. Del Castillo reconstruye, a través de documentos y memorias, los discursos y prácticas que hicieron de esta fotografía un símbolo de resistencia.

Autores como Sontag (2006) y Berger (2000) sostienen que las imágenes fotográficas pueden funcionar como testimonios históricos, capaces de construir o reconstruir narrativas alternativas. En este sentido, el libro muestra cómo la fotografía de Valtierra se transforma en documento histórico: no solo como fuente que transmite conocimiento, sino también como un dispositivo que lo produce activamente. La imagen, más allá de su dimensión estética, se convierte en archivo vivo, susceptible de múltiples lecturas y reinterpretaciones. Así, trasciende el instante congelado y se proyecta hacia el futuro como memoria activa, respondiendo a las interrogantes planteadas sobre su capacidad de convertirse en ícono, de evocar memorias y de interpelar al espectador.

El libro Las mujeres de X'oyep. Fotografía y memoria es, en este sentido, una invitación a mirar con atención crítica y a pensar la imagen como espacio de memoria, resistencia y construcción de sentido. Su lectura no se agota en lo que la obra muestra, sino que abre preguntas que nos obligan a ampliar la mirada: ¿qué otras imágenes —ocultas, olvidadas, soterradas— esperan ser devueltas a la memoria colectiva?, ¿cómo podrían dialogar con las narrativas dominantes y disputar los lugares de representación? Estas interrogantes no quedan suspendidas, sino que se proyectan hacia el campo de la crítica y la investigación, donde la tarea consiste en reconocer que la memoria visual no es un archivo cerrado, sino un proceso en constante disputa. La obra, al situar la fotografía de Valtierra en este horizonte, nos recuerda que cada imagen puede ser un punto de partida para nuevas lecturas y para la construcción de memorias más inclusivas y plurales.

Las mujeres de X'oyep trasciende el análisis de una sola fotografía: es una meditación profunda sobre el poder de las imágenes para resistir, recordar y reconstruir. Castillo Troncoso nos recuerda que mirar también es un acto político, y que cada imagen encierra una historia que merece ser contada, interrogada y compartida. Lo fascinante de las fotografías radica en su capacidad para desplegar distintos niveles de sentido: no se limitan a mostrar lo ocurrido, sino que producen significados, enlazan lo visible con lo decible y permiten que la comunicación se articule con la interpretación histórica y la reflexión social. En esa dinámica, la fotografía no sólo registra un hecho, sino que lo convierte en memoria, lo pone en circulación y lo mantiene vigente como parte de un proceso colectivo.

En este punto resulta necesario subrayar que la obra de Del Castillo, aunque fundamental para comprender la potencia simbólica de la fotografía de X'oyep, se enfrenta a ciertos límites que deben ser discutidos. El énfasis en la imagen como dispositivo de memoria corre el riesgo de invisibilizar otras formas de transmisión cultural —como la oralidad, los rituales comunitarios o las prácticas artísticas locales— que también configuran la identidad y la resistencia indígena. Del mismo modo, la centralidad otorgada a la mirada académica y periodística deja abierta la cuestión de la agencia de las comunidades en la construcción de sus propias narrativas visuales. Una lectura crítica invita, entonces, a pensar la fotografía no sólo como archivo vivo, sino como un campo de disputa donde se negocian sentidos, se tensionan memorias y se redefinen las formas de representación. Reconocer estas ausencias no disminuye el valor del libro, sino que lo proyecta como punto de partida para investigaciones futuras que profundicen en la relación entre imagen, memoria y poder desde perspectivas más situadas y plurales.

La fuerza de la fotografía no reside únicamente en su iconicidad universal, sino en su capacidad de ser reapropiada y resignificada por las comunidades que la protagonizan. Es en esa reapropiación donde la imagen se mantiene como archivo vivo y evita convertirse en un símbolo congelado. En el presente, marcado por la circulación digital y por la persistencia de las luchas indígenas, la fotografía continúa activa en la memoria colectiva. Su presencia en redes, archivos comunitarios y espacios de resistencia confirma que sigue siendo un referente para pensar la relación entre imagen, poder y memoria en contextos contemporáneos.

Citas

  1. Berger J.. Modos de ver. Editorial Gustavo Gili: Barcelona; 2000. Publisher Full Text
  2. Del Castillo Troncoso A.. Las mujeres de X'oyep: Fotografía y memoria. Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas; Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora: Tuxtla Gutiérrez; 2022. Publisher Full Text
  3. Esquipulas A.. Las Abejas de Acteal: 32 años de lucha, memoria y dignidad. Los Ángeles Press. 2024. Publisher Full Text
  4. Fotoperiodismo y fotografía documental en México desde 1968. Universidad Autónoma de la Ciudad de México: Ciudad de México; 2022.
  5. Ginzburg C.. El queso y los gusanos: El cosmos según un molinero del siglo XVI. Muchnik Editores: Barcelona; 1999.
  6. Ramírez Martínez M. M. del C., Arreola Pérez A. P.. La fotografía como memoria histórica y la importancia de su rescate. Revista Interamericana de Bibliotecología. 2023; 46(2)DOI
  7. Sontag S.. Sobre la fotografía. Santillana Ediciones Generales: Ciudad de México; 2006.