2. El mam de Chiapas y la documentación del conocimiento etnobiológico
El mam es una de las 30 lenguas pertenecientes a la familia lingüística maya (Aissen et al., 2017). Es clasificada en la rama oriental de la familia, formando un conjunto con el Teko, grupo emparentado con el Awakateko e Ixil (Kaufman, 2017). En Guatemala, el INE (2018) reporta la existencia de 590,641 hablantes, mientras que en México los datos varían: por ejemplo, la CDI (2006) indica 13,859 personas del grupo étnico mam y el INEGI (2020) reporta 11,369 hablantes. Asimismo, los trabajos lingüísticos sobre el mam que se habla en México son escasos; por lo tanto, no se cuenta con información detallada ni sobre la lengua ni sobre sus hablantes, pero algunos hallazgos del proyecto donde se inscribe este trabajo señalan que la lengua se encuentra en un nivel alto de riesgo de pérdida (Can, 2022).
En cuanto a la variación dialectal en Guatemala, se han propuesto tres regiones dialectales: occidental, norteña y sureña (Cojtí y England, 1986). La región occidental abarca municipios del departamento de San Marcos, especialmente Sibinal y Tacaná; la norteña comprende mayormente municipios de Huehuetenango, mientras que la sureña, lugares de Quetzaltenango y Retalhuleu. Por su parte, en México no existen estudios de dialectología del mam; no obstante, el INALI (2018) agrupa el mam en cinco variantes geoestadísticas: mam de la frontera, mam del norte, mam del sur, mam de la sierra y mam del Soconusco.
Referente a la documentación lingüística de los saberes sobre la naturaleza, cabe señalar, en primer lugar, que en la literatura especializada es común encontrar referencia a este ámbito como conocimiento etnobiológico o conocimiento ecológico tradicional (Coelho 2005; Si, 2011). Berkes (2012, p. 7) define al último como un cuerpo acumulativo de conocimientos, prácticas y creencias sobre la relación de los seres vivos (incluidos los humanos) entre sí y con su entorno, el cual evoluciona mediante procesos adaptativos y se transmite de generación en generación. En segundo lugar, resulta pertinente considerar la documentación lingüística de los conocimientos etnobiológicos dentro del marco de la documentación lingüística orientada a dominios lingüísticos particulares, lo que se ha desarrollado en este campo bajo la etiqueta de “documentación temática” y que incluye de manera importante los conocimientos tradicionales sobre la biota, los cuales pueden estar amenazados seriamente debido a múltiples factores (Terrel, 2014). La documentación de los conocimientos sobre la naturaleza incluye aspectos tales como el léxico relacionado con los organismos que cohabitan con las personas en una región determinada, los saberes en torno a las asociaciones e interacciones de las comunidades bióticas y su arreglo en ecosistemas particulares, el uso, manejo y aprovechamiento de la biodiversidad, así como la presencia y participación de los seres vivos en las concepciones y prácticas religiosas y en las cosmovisiones indígenas, entre muchos otros temas (McClatchey, 2012; Lopez, 2016). En México, a pesar de que se cuenta con una larga tradición en cuanto al registro de las lenguas indígenas y que el país ha sido foco de los estudios etnobiológicos clásicos, existen regiones geográficas y grupos culturales de los que se sabe poco o nada (De Ávila, 2008). Este último es el caso del mam que, de acuerdo con de Ávila, cuenta con muy pocos trabajos etnobiológicos y algunas de sus variantes se encuentran en un proceso agudo de pérdida, por lo que el autor afirmó que “es urgente documentar el tacaneco, que según el Ethnologue representa la variante más divergente y que está cayendo en desuso en ambos países” (2008, p. 512). En la revisión que hizo el autor citado, los únicos trabajos que menciona son la magna obra etnobotánica de Hostnig et al. (1998), elaborada en la región mam del departamento de Quetzaltenango, en Guatemala; los vocabularios de Maldonado et al. (1986) y el de la Academia de las Lenguas Mayas de Guatemala (ALMG, 2003); y el diccionario etimológico de Kaufman y Justeson (2003). Sin embargo, tanto los vocabularios como el diccionario no contienen nombres científicos de plantas y animales.
En los últimos años aparecieron algunos trabajos que abonaron a la documentación del conocimiento etnobiológico mam, aunque, si se toma en cuenta la variedad de ecosistemas en los que existen poblaciones hablantes del mam y la propia diversificación de la lengua, aún hacen falta muchos más estudios. En ese sentido, se puede encontrar en Junghans et al. (2022) un recuento reciente de los trabajos etnobiológicos hechos sobre el pueblo mam de Chiapas.1 En términos resumidos, sobre el conocimiento relativo a las plantas, la obra ya mencionada de Hostnig et al. (1998) se divide en dos partes, la primera aborda los pormenores de la agricultura, el manejo forestal y la importancia cultural de las plantas para el pueblo mam, y la segunda es una enciclopedia botánica mam que reúne 210 etnotaxones en diferentes categorías ( aq’ ‘bejucos’, ch’ech’ ‘mecates’, ch’i’x ‘hierbas y arbustos espinosos’, chum ‘pastos’, k’ul ‘hierbas, arbustos’, qjik’ ‘carrizos’, tze’ ‘árboles, arbustos’, y awal ‘plantas cultivadas para la alimentación humana’). Sobre la población mam de Chiapas no se tiene ningún estudio etnobotánico general, aunque sí existen algunos trabajos sobre los usos tradicionales de las plantas como el de Cancino (2020) para el Soconusco, o los de Liévano y Trujillo (2014) y López (2017), en los que se documentó el uso de plantas en la alimentación de los pobladores de la región del volcán Tacaná. También existen estudios sobre el mimbre y su uso en la fabricación de cestos y canastos (Casanova et al. , 2018).
El conocimiento que se tiene sobre la etnozoología mam es escaso, pues no existe un trabajo general sobre los conocimientos respecto a los animales, sino que hay datos dispersos en algunos trabajos, pero que no son de índole etnobiológica, como el de Navarrete (1966) sobre la narrativa tradicional del Soconusco, o el de Mejía (2012) sobre la tradición oral mam del volcán Tacaná. Junghans et al. (2022) ofrecen varios datos al respecto citando un trabajo colaborativo que realizaron a través de talleres, pero la obra no se ha publicado.
Por otro lado, es posible encontrar información cuantiosa y valiosa en las obras lexicográficas que se han elaborado para la lengua mam. De origen colonial, el Vocabulario de la lengua mame, de fray Diego de Reynoso, obtenido con mayor probabilidad en la región del Soconusco e impreso en 1644 (Carreño, 1916), contiene varias palabras pertenecientes a dominios lingüísticos biológicos y ecológicos. Los diccionarios de Maldonado et al. (1986) y el vocabulario de la ALMG (2003), también presentan léxico etnobiológico y algunos datos de usos tradicionales. Sin embargo, son los diccionarios de Pérez (2007) y el de la Comunidad Lingüística Mam (COLIMAM, s/f) las obras lexicográficas en mam más completas hasta la fecha. Por ejemplo, en el caso del primero de ellos, contiene 6,000 entradas e incluye alrededor de 150 fotografías de plantas, varias fotos de animales, cultivos y productos agrícolas que enriquecen la obra. El segundo diccionario mencionado tomó la base de datos del primero y la amplió, aunque no se menciona el número de entradas que contiene. Lamentablemente, en ninguno de los dos casos es explícita la metodología para recopilar el léxico etnobiológico.
Entre los aspectos que se pueden observar en los trabajos etnobiológicos sobre el mam se encuentra la escritura de la lengua, que varía de texto a texto. Además, como se puede notar, se tienen más trabajos sobre la etnobotánica, sin que sean abundantes, en comparación con los textos etnomicológicos y etnozoológicos, los cuales son realmente escasos y referidos a localidades muy puntuales de la amplia región que abarca el pueblo mam, considerando también su número total de hablantes, variantes dialectales y nichos ecológicos en los que se ha desarrollado el pueblo históricamente. Todo esto apunta a una necesidad grande de llevar a cabo proyectos de documentación lingüística orientados a los diferentes dominios lingüísticos biológicos, así como estudios etnobiológicos y etnoecológicos en distintas poblaciones mam hablantes.
3. Materiales y métodos
En este apartado se abordan aspectos relacionados con el área de estudio, información sobre los hablantes entrevistados, aspectos metodológicos empleados para la obtención de los datos, codificación y transcripción de los datos.
3.1 Descripción general del área de estudio
Los hablantes del mam entrevistados en el presente estudio radican en los municipios de Unión Juárez, Cacahoatán, Motozintla y Frontera Comalapa, en el estado de Chiapas, México; asimismo, se efectuaron entrevistas con hablantes del municipio de Sibinal, departamento de San Marcos, Guatemala (Figura 1).
Figura 1
Ubicación aproximada de las cabeceras municipales de Unión Juárez, Cacahoatán, Motozintla de Mendoza y Frontera Comalapa en Chiapas, México, y de Sibinal, San Marcos, en Guatemala
Fuente: mapa tomado de la aplicación Geoweb Chiapas (CEIEG, 2023), con modificaciones propias
La amplia zona que comprende tanto los municipios chiapanecos como el municipio guatemalteco referidos es de alta variabilidad geomorfológica y ambiental ya que se coloca sobre la Planicie Costera del Pacífico y en ambas laderas de la Sierra Madre. Esta ubicación otorga condiciones ecológicas muy variadas en función de la posición altitudinal o la posición con respecto a los vientos del Pacífico, variando desde áreas costeras entre 0 y 500 m s.n.m., de montañas entre los 2000 y 3000 m s.n.m., hasta sus puntos más altos como el volcán Tacaná (4,092 m s.n.m.) y el volcán Tajumulco (4,203 m s.n.m.) (Breedlove, 1981; Quintana y Rosales, 2006).
Siendo los terrenos de esta zona tan accidentados y abruptos, el clima, los suelos y la vegetación varían considerablemente tanto en Guatemala como en Chiapas (Breedlove, 1981; Miranda, 1952; Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, 2013). Particularmente en la vertiente sur de la Sierra en Chiapas, a barlovento, donde se localizan los municipios de Cacahoatán y Unión Juárez, se presentan áreas bajas, relativamente planas, húmedas y cálidas cercanas a la costa, con algún remanente de selvas medianas perennifolias; sin embargo, subiendo de altitud se presentan áreas montañosas, templado-húmedas, con bosques de pinos y encinos, así como de bosques mesófilos, presentando pastizales y páramo de montaña en la cima del volcán Tacaná (Figura 2). No obstante, en la vertiente norte de la Sierra, buena parte del municipio de Motozintla se localiza en la zona más montañosa; sin embargo, también presenta áreas secas a sotavento, donde persiste la selva baja caducifolia y el matorral xerófilo (Figura 3). En los límites de tal vertiente norte, se ubica Frontera Comalapa (Figura 1). Por su parte, el municipio de Sibinal, en Guatemala, pasando el área costera contigua al Pacífico, mantiene su condición y clima montañoso en el resto de su territorio (Municipalidad de Sibinal, 2020).
Figura 2
Paisaje con fragmentos de bosque de pino-encino en la Sierra Madre de Chiapas, ubicado entre las localidades de Niquivil, municipio de Motozintla, y Pavencul, municipio de Tapachula
Fuente: acervo fotográfico del proyecto PAPIIT, clave IN404720
Figura 3
Paisaje de los alrededores de la cabecera municipal de Motozintla de Mendoza. En primer plano, fragmentos de selva baja caducifolia
Fuente: acervo fotográfico del proyecto PAPIIT, clave IN404720
La realidad es que las condiciones de vegetación en el área han sido históricamente alteradas por las actividades humanas, por lo que únicamente en franjas ubicadas en cañadas, en montañas elevadas, o en áreas naturales protegidas puede observarse vegetación conservada o en recuperación, siendo que en toda la zona baja e intermedia de la vertiente sur de la Sierra ha sido dedicada a la ganadería intensiva, a cultivos comerciales como el mango, palma de aceite, cacao, café, maíz, entre otros (Trejo et al., 2021; Municipalidad de Sibinal, 2020). Es en este escenario diverso en que los mam entrevistados habitan y en el que ejercen actividades primarias, como el cultivo del cacao, café o milpa.
3.2 Aspectos metodológicos
Esta investigación se realizó en el marco de la metodología de la documentación lingüística (registro de material en audio y video en los casos posibles) en conjunción con elementos básicos de la etnografía y la metodología etnobiológica. Inicialmente se efectuó una caracterización general del contexto ecológico del área de estudio mediante la observación directa en campo y su cotejo con la bibliografía especializada, mientras que la obtención de vocabulario etnobiológico mam se realizó a través de entrevistas directas con los hablantes.
3.3 Los hablantes, su perfil general y el contexto del trabajo de campo
Los hablantes con quienes se trabajó fueron diez hombres y dos mujeres, la mayoría con más de 60 años de edad, con oficios variados como el de agricultor, promotor cultural del mam, docente jubilado, un médico tradicional y ama de casa. Los datos provenientes de los municipios de Unión Juárez y Cacahoatán (UJ-C) se agruparon en un conjunto debido a su cercanía geográfica ya que no presentan mayores diferencias dialectales, al igual que con los municipios de Frontera Comalapa y Motozintla (COM-M). Esta agrupación será importante posteriormente para la presentación de los resultados y su discusión. Otro dato relevante por mencionar es que varios hablantes refirieron haber migrado de Guatemala a Chiapas en el pasado y que algunos otros eran hijos de migrantes. La mayoría de estas personas indicaron no usar el mam cotidianamente sino en encuentros esporádicos con otros hablantes.
Las entrevistas se realizaron en varias salidas de trabajo de campo efectuadas durante los años de 2020 al 2022 en los municipios de estudio. Cabe mencionar que durante estos años hubo restricciones sanitarias por la pandemia del COVID-19. En general, para el registro del vocabulario, se usaron espacios en edificios institucionales como el del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) de Mazapa de Madero, la Casa de la Cultura de Motozintla y en algunas ocasiones los mismos hogares de los hablantes.
3.4 Generación de vocabularios para entrevistas
Para la realización de este trabajo se conformó un vocabulario en español con 406 palabras relacionadas con cuatro campos semánticos: animales, plantas, alimentación y medicina. Al final, se decidió incluir únicamente los campos referentes a plantas y animales debido a que fueron los únicos que se pudieron trabajar en todos los municipios referidos, con un total de 302 palabras (ver Anexos A y B), de las cuales se seleccionaron 200 para elaborar un catálogo fotográfico para apoyar la elicitación de los nombres en mam.
3.5 Obtención del vocabulario
Las entrevistas para la recopilación del vocabulario fueron registradas en audio mediante grabadoras de voz y en video. En algunos casos se utilizó un micrófono de diadema para obtener un registro de voz de mayor calidad. Durante las entrevistas se le preguntó al hablante el nombre de cada uno de los referentes, mostrando la imagen correspondiente.
3.6 Codificación de los datos
Para su almacenamiento y posterior análisis, cada archivo de audio y video fue catalogado y codificado con base en los criterios del Archivo de Lenguas Indígenas de Latinoamérica de la Universidad de Texas en Austin (The Archive of Indigenous Languages of Latin America, AILLA, por sus siglas en inglés) incluyendo los metadatos correspondientes a cada grabación (datos de los y las hablantes, lugar y fecha, tema de la grabación, notas sobre el ambiente, entre otros).
3.7 Transcripción de los datos
Posterior a la etapa de grabación y codificación de los materiales, se procedió a la transcripción, la cual se realizó con la colaboración de hablantes del mam. En esta tarea fue importante considerar aspectos como las variaciones y las convenciones de escritura. En lo que respecta a la transcripción de las variaciones, se tomó la decisión de representar las formas lo más cercano posible al habla de cada persona. Es decir, no se consideraron lineamientos de estandarización ni de homogeneización de las respuestas obtenidas en campo. En relación con las convenciones de escritura, se empleó el alfabeto del INALI (2010), que contiene 27 consonantes y 5 vocales simples (véanse (4 y 1).
Tabla 1
Inventario fonológico vocálico
| Anterior | Central | Posterior |
| Alta | i | | u |
| Media | e | | o |
| Baja | | a | |
Fuente: Can et al. (2020).
4. Resultados y discusión
Se registró un total de 302 palabras en mam para los campos semánticos utilizados: 202 registros para plantas y 100 para animales (Anexos A y B).2 En términos generales, muchas de las respuestas que se obtuvieron durante las entrevistas están repetidas, corresponden a términos genéricos, descripciones o son calcos del español (traducción literal). Este hecho puede mostrar desconocimiento del referente sobre el cual se preguntó o de la palabra o nombre en mam. En cierto sentido, esta situación refleja el nivel de desplazamiento por el cual está atravesando la lengua y los mecanismos que los hablantes emplean para dar respuestas a las preguntas que se les plantea.
En los resultados que ahora se presentan, se observa que los datos obtenidos en Unión Juárez y Cacahoatán (UJ-C) son más homogéneos y cercanos al habla de Sibinal (SIB) y en muchos casos distintos a los que se obtuvo en Frontera Comalapa y Motozintla (COM-M). Esta situación muestra que los hablantes de los municipios del Soconusco comparten el léxico etnobiológico con los hablantes de los municipios vecinos del lado guatemalteco (Sibinal, Tacaná), mientras que los hablantes que residen en el área de Motozintla lo hacen con otros lugares de Guatemala de habla mam.
4.1 Observaciones sobre los campos semánticos
Entre las consideraciones que se pueden efectuar acerca del vocabulario obtenido, se incluye el uso de palabras genéricas, la extensión semántica de la palabra, el uso de préstamos y la descripción de las palabras o traducción literal.
Uso de palabras genéricas para varios organismos
Se encontró que, para algunos animales, al no conocer o recordar en ese momento el nombre particular del animal, se usó un término genérico. Ese fue el caso, por ejemplo, para los diferentes tipos de peces y serpientes. En cuanto a los peces, se usó indistintamente la palabra kixh tanto a nivel genérico como para los tipos de peces ‘bagre’, ‘carpa’, ‘charal’, ‘mojarra’, ‘pejelagarto’, ‘sardina’ y ‘tilapia’. Respecto a las serpientes, también se usó el término genérico kan para nombrar a diferentes tipos, como la ‘coral o coralillo’ (aunque en Frontera Comalapa se usó el préstamo korals), ‘culebra de agua’, ‘mazacuata’, ‘serpiente de cascabel’ y ‘nauyaca’. Por su parte, en Frontera Comalapa, en vez de usar el término genérico kan, se usaron las palabras no’xh y lob’aj. El uso del término genérico para los diversos tipos de peces y serpientes muestra claramente la pérdida de las palabras específicas para animales particulares.
En este mismo sentido, en cuanto a plantas, la palabra ‘pasto’ fue concebida como ‘pajón’, traduciéndose como ch’im (Sibinal, Frontera Comalapa) o ky’im (Unión Juárez), que corresponde a una gramínea perenne grande. El pasto, en su sentido de ‘césped’, se tradujo literalmente como k’ul (Sibinal y Unión Juárez) o ‘monte’, acepción que, en combinación con adjetivos, fue extendida para designar tipos de vegetación, tales como ‘maleza’: k’ul (Sibinal) o nim k’ul (Frontera Comalapa), ‘matorral’: nmaq k’ul (Sibinal) o k’ul (Frontera Comalapa), ‘bosque de galería’: te ttsi a’ k’ul (Frontera Comalapa), ‘selva’: tonink’ul (Sibinal) o matij chk’ul (Frontera Comalapa). Relacionado con lo anterior, llama la atención que las palabras ‘pastizal’ y ‘potrero’ no fueron traducidas a partir de la concepción y acepción de pasto, sino que ambas palabras se emplearon como sinónimos, como twalb'il alo'mj (Sibinal), literalmente ‘el lugar donde comen los animales’. De manera similar, es pertinente mencionar que la palabra “montaña” no fue traducida como accidente geográfico, sino con la acepción local de bosque o vegetación tupida, p.ej. pink’ul (Sibinal), literalmente “bosque denso”, usando para ello el sustantivo k’ul (monte), como se indicó anteriormente.
Por último, la palabra tx’i’x para ‘espina’ se generalizó para todas las plantas que tienen espinas. Por ejemplo, para ‘mora’, es solo ch’i’x en COM,3 mientras que en UJ-C se le antepone la palabra ‘fruto’ a ‘espina’: twuts tx’i’x; y en Sibinal solo tx’ix es para ‘cacto’.
Extensión del nombre de un organismo a otro muy parecido
Se registró que el nombre de algún animal se usó para otro tipo de animal muy parecido, como fue el caso del empleo del nombre del ‘mono araña’, xmay, para designar al ‘mono aullador’; o el nombre del ‘venado cola blanca’ kyej, utilizado igualmente para nombrar al ‘venado temazate’. Esto puede deberse a que las personas no conocen dichos animales; ya no es común verlos, o incluso han desaparecido de la región.
Hay casos en los que se usó la misma palabra para designar ámbitos botánicos distintos, lo cual puede indicar que otras características como forma, crecimiento y función, son los que se toman en cuenta para nombrar, o que se han olvidado los nombres particulares de las plantas. Por ejemplo, la palabra q’u’sun (Sibinal) es la misma utilizada para ‘liquen’ y para ‘musgo’; del mismo modo, xhalq’aq (Sibinal) se usa igualmente para designar ‘liana’, ‘bejuco’ y ‘enredadera’. También itsaj (Sibinal) se emplea para hierba y para verdura.
Préstamos del español
Otro fenómeno observable con los datos obtenidos fue el uso de préstamos del español o del náhuatl para ciertos nombres de animales. Por ejemplo, en Comalapa se empleó aguila para el ave ‘águila’, mientras que en los demás sitios se mencionó t’iw; también kayot para ‘coyote’, que en los otros lugares se dijo xo’j; y masat para ‘venado (cola blanca)’, que en los demás sitios fue kyej. Los últimos dos ejemplos son casos de préstamos del náhuatl.
En cuanto al campo semántico de plantas, también se identificaron algunos préstamos del español como mani para ‘cacahuate’; mank, ma’ch para ‘mango’; kape para ‘café’, tras para ‘durazno’, anjs (Cacahoatán) para ‘ajo’, kulantr (Cacahoatán) para ‘cilantro’, plans (Cacahoatán) para ‘plátano’, kols (Cacahoatán) para ‘repollo’ (o col), ber para ‘berro’, kulinaw para ‘colinabo’, entre otros ejemplos. Hay casos donde la planta tiene un nombre en mam, pero también se usa uno que proviene del español, por ejemplo, en ‘cebolla’: xnak (Sibinal), xnakab’ (Unión Juárez), y seboy (Sibinal).
En los casos en donde se usa tanto el término en mam como en otra lengua que puede ser el nahuatl o el español, y solo se emplea el préstamo, se tendría un caso de interferencia interlingüística o influencia de una lengua sobre otra (Buroc-Calvo, 2023). En tales casos, en este estudio se han mostrado ejemplos sobre los cuales podemos comentar que los préstamos se pueden o no adaptar a la gramática mam. Por ejemplo, para la palabra ‘mango’ encontramos que se dice mank en mam, y este ejemplo nos muestra dos aspectos fonológicos; primero, en mam no existe el sonido /g/ por lo que en su lugar se usa el sonido /k/ y segundo, en mam no se pronuncia la vocal final que se encuentra en español y eso se debe principalmente a que en mam, generalmente, las sílabas son cerradas, lo que indica que terminan en consonante. No obstante, los cambios no se observaron de igual manera en todas las palabras; por ejemplo, para la palabra ‘maní’, no se realiza ningún cambio fonológico porque se realizó como ‘mani’ incluyendo la acentuación la cual no se representa ortográficamente en mam.
Traducción literal o descripción del nombre
Se encontró que, en algunos casos, las personas brindaron una respuesta traduciendo literalmente al mam el nombre en español del organismo, o bien usaron una descripción en la lengua mam. Ese fue el caso del ave ‘martín pescador’, que se dijo como tsyul kixh, que significa ‘agarrador de pescado’; o el de ‘liebre’, que se expresó como toj k'ul xhiky, que significa ‘conejo de la montaña’. En el campo semántico de ‘plantas’, se dieron los casos como el del árbol conocido como ‘mano de león’, que en Unión Juárez se mencionó como tq’ab’ balm, literalmente ‘mano de jaguar’. Del mismo modo, las palabras ‘bosque de niebla’ y ‘bosque nuboso’ se tradujeron como ‘bastantes nubes’ o ‘con neblina’: toj muj (Sibinal), at muj (Frontera Comalapa). Así también para ‘bosque de galería’: te ttsi a' k'ul (Frontera Comalapa), literalmente ‘monte en la orilla del agua’.
4.2 Observaciones generales sobre variación fonológica y léxica
Con base en el mismo vocabulario obtenido, se pueden elaborar varias observaciones de tipo lingüístico entre las que se encuentran variaciones fonológicas entre los municipios representados y variaciones léxicas que pueden o no corresponder a variaciones dialectales.
Variación fonológica
En cuanto a la variación fonológica se encuentran alternancias entre varios sonidos, las cuales pueden darse de un lugar a otro o dentro del mismo lugar. En (1) se muestra que en Sibinal ocurre el sonido oclusivo uvular simple /q/, mientras que en Comalapa, en el mismo caso se registra el sonido oclusivo velar simple /k/. El mismo contraste se observa en el ejemplo (2), pero esta vez con los pares glotalizados /q’/ y /k’/, siempre en los mismos municipios mencionados:
(1) a. t-xaq qjo’ (SIB)4‘milpa’ (2) a. xq’ini’tx (SIB) ‘especie de lagartija’
b. t-xaq kjo’n (COM-M) ‘milpa’ b. xk’initx’ (COM-M) ‘especie de lagartija’
Thomason y Kaufman (1991) señalan que en los cambios lingüísticos motivados internamente puede haber simplificación cuando estructuras más marcadas se vuelven menos marcadas. En este sentido, se puede decir que los ejemplos en (1) y (2) son casos de simplificación, debido a que el sonido oclusivo uvular /q, q’/ cambia a un oclusivo velar /k, k’/ en donde el sonido uvular es más marcado que el sonido velar. Esta variación, a su vez, podría dar paso a una variación regional si se encuentran más casos de manera consistente.
En los ejemplos (3) y (4) se observan alternancias entre los sonidos africado postalveolar /tʃ/ que se representa como /ch/ en la escritura práctica, y el sonido oclusivo velar palatalizado /kʲ/ que en la escritura práctica se representa como /ky/ entre Sibinal (SIB) y Unión Juárez-Cacahoatán (UJ-C).
(3) a. chenaq’ (SIB) ‘frijol’
b. kyenaq’/kyenq’ (UJ-C) ‘frijol’
En (4) se puede observar el mismo contraste, pero con los sonidos glotalizados entre Frontera Comalapa y Unión Juárez. Con base en estos ejemplos se puede decir que en Unión Juárez-Cacahoatán se usa el sonido oclusivo velar palatalizado simple o glotalizado cuando en Sibinal y Frontera Comalapa se usa el sonido africado postalveolar [tʃ].
(4) a. ch’el (COM-M) ‘loro’
b. ky’el (UJ-C) ‘loro’
Lo anterior es una variación que se registra a nivel general en mam y lo que en este trabajo se observa es la particularidad de Unión Juárez-Cacahoatán en cuanto a la preferencia por el uso del sonido velar palatalizado.
Una variación fonológica consistente o sistemática que puede marcar una diferencia dialectal es el uso del sonido aproximante palatal sordo [ʎ] que en la escritura práctica se representa como /y/ en Sibinal y Unión Juárez-Cacahoatán, mientras que en Frontera Comalapa se usa el sonido fricativo postalveolar [ʃ] que en la escritura práctica se representa como /xh/, como se muestra en (5) y (6). De esta manera se observa que Unión Juárez-Cacahotán comparten este sonido y Frontera Comalapa usa otro sonido en el mismo ambiente.
(5) a. b’oy (SIB) ‘armadillo’ (6) a. xmay (SIB) ‘mono araña’
b. b’oxh (COM-M) ‘armadillo’ b. xmaxh (COM-M) ‘mono araña’
También se observaron otras variaciones como la omisión de una vocal al inicio de palabra, como en (7) o la omisión de la consonante al final de palabra, como en (8).5
(7) a. imo’ch (SIB/UJ-C) ‘hierbamora’ (8) a. ixi’n (SIB) ‘maíz’
b.mo’ch (COM-M) ‘hierbamora’ b.ixi’ (UJ-C) ‘maíz’
Variación léxica
Entre las variaciones identificadas, se encuentran algunas que son claramente léxicas entre los tres lugares estudiados; sin embargo, no todas se podrían considerar como variaciones regionales, ya que como se verá, algunas ocurren al interior de un mismo municipio.
En (9) se ejemplifica el uso de tres palabras diferentes para un mismo significado. En los dos primeros casos (9a-b) se observa reduplicación en Sibinal y Unión Juárez, mientras que en Frontera Comalapa se usa una palabra completamente diferente (9c). Por otro lado, en (10) se observa que Sibinal (10a) tiene una palabra distinta a la que se registró en Frontera Comalapa y Unión Juárez (10b-c), en donde solo se observa una variación fonológica entre /ch’/ y /ky’/.
(9) a.swilswil (SIB) ‘gavilancillo’ (10) a. knol (SIB) ‘loro’
b.klisklis (UJ-C) ‘gavilancillo’ b. ch’el (COM-M) ‘loro’
c. q’anjan (COM-M) ‘gavilancillo’ c. ky’el (UJ-C) ‘loro’
En algunos casos parece haber más coincidencia entre Sibinal y Unión Juárez-Cacahoatán que cualquiera de estos dos lugares con Frontera Comalapa, como en los siguientes ejemplos:
(11) a.to’k (SIB y UJ-C) ‘gallo’ (12) a.kixhtilan (SIB y UJ-C) ‘gallina’
b.tsek’ (COM) ‘gallo’ b.ek’ (COM-M) ‘gallina’
Nótese que según Cojtí y England (1986), Sibinal y Tacaná conforman la región dialectal occidental, a la que, de acuerdo con los datos presentados aquí, podría corresponder también el habla de Unión Juárez y Cacahoatán. No obstante, hay instancias en las que se encontraron diferencias entre Sibinal y Unión Juárez-Cacahoatán, como en los siguientes ejemplos, aunque en relación con (15), la palabra ajan aparece en los tres lugares cuando se especifica un tipo de mosca, en este caso ‘mosca verde’, así: mani ajan (SIB), cha’x ajan (COM-M) y ajan (UJ-C).
(13) a.xq’anil (SIB) ‘iguana’ (14) a.xu’ch (SIB) ‘tortolita’
b.on (UJ-C) ‘iguana’ b.xhpo’q (UJ-C) ‘tortolita’
(15) a.ajan (SIB) ‘mosca’
b.us (COM y UJ-C) ‘mosca’
En algunos casos, cuando se obtuvo la palabra solo en Sibinal, como en (16) y (17), o solo en UJ-C, como en (18), las respuestas fueron distintas a las obtenidas en Frontera Comalapa:
(16) a.k’uts (SIB) ‘zopilote cabeza roja’ (17) a.twixaq (SIB) ‘meseta’
b. xhyo’k (COM-M) ‘zopilote cabeza roja’ b. chiq’ajlaj (COM-M) ‘meseta’
(18) a.tolom (UJ-C) ‘pato’
b. pech (COM) ‘pato’
Las variaciones léxicas pueden darse de un lugar a otro entre los tres municipios estudiados. Sin embargo, se ha notado que en muchos casos hay más coincidencias entre Sibinal y UJ-C, aunque también puede haber algunas diferencias. Este hecho puede deberse simplemente por la cercanía entre dichos lugares, lo que confirma su pertenencia a la misma región dialectal, la occidental, propuesta por Cojtí y England (1986).
En resumen, las variaciones fonológicas y léxicas identificadas y presentadas muestran la diversidad que existe al interior de la lengua y específicamente en los tres grupos de lugares considerados en este estudio. Muchas de las variaciones confirman la pertenencia de los municipios a ciertas regiones dialectales, específicamente la semejanza entre Sibinal y Unión Juárez-Cacahoatán. Asimismo, algunas variaciones pueden sugerir la simplificación de sonidos como el caso de cambio de sonidos uvulares a velares.