Será que a gente percebe quando a história está acontecendo?
(André Rodrigues)
¿Nos daremos cuenta de cuando la historia está sucediendo?" aproximada (y libre) de la pregunta que va como epígrafe de este escrito. André Rodrigues, el que formula la pregunta, es uno de los personajes centrales de la película brasileña Medida provisoria (2022), dirigida por Lázaro Ramos, conocido actor brasileño en su primera incursión como director de un largometraje de ficción.
Medida provisoria es la adaptación al cine de la obra de teatro Namibia não! (Namibia no!) escrita por Aldri Anunciação y que estrenó en 2012, también bajo la dirección de Lázaro Ramos. La obra de teatro y la película cuentan la historia de una distopía que transcurre "en un futuro no tan lejano", según se lee en la pantalla en los segundos iniciales de la película. Ante la imposibilidad de una indemnización económica por los casi 400 años de esclavitud, el gobierno brasileño determina que, como una suerte de reparación histórica, las personas de "melanina acentuada", eufemismo empleado en la película para referirse a las personas negras, sean llevadas de vuelta a África. Entre quienes se insurgen-resisten, están el abogado Antonio Gama, la médica María Carolina (o Capitu) y el periodista André Rodrigues1 —protagonistas de un movimiento que, junto a otras personas refugiadas en espacios clandestinos llamados en la película de "Afrobunker", reivindican su derecho a permanecer en el país.
Aparte las diversas asociaciones que se han hecho con la historia de la esclavitud en Brasil y con la distópica coyuntura político-social vivida en el país durante el gobierno de Jair Bolsonaro, en el cual recrudecieron, entre otros, episodios de racismo, misoginia, homolesbotransfobia, mucho se discutió también sobre lo que se considerarían aspectos extrafílmicos:
Medida Provisoria contó con un equipo (de producción y de artistas) formado mayormente por personas negras. Y si se considera la historia del audiovisual en Brasil, este no es un dato irrelevante. Del mismo modo, la expresiva y contundente emergencia de artistas, intelectuales, liderazgos políticos, en fin, referentes negras/os en la escena pública nacional estas últimas décadas cobra un sentido especial si se considera no solo el largo y sostenido proceso de invisibilización de referentes afrobrasileños (e indígenas, vale destacar) en las historias que nos contamos en el país, sino lo que Adolfo Albán Achinte (2006, p. 60) llamó de "visibilidad negativa". Es decir, más allá de la producción de ausencias, hubo también un proceso en el cual aspectos socioculturales, económicos, artísticos y políticos de los pueblos esclavizados fueron sistemáticamente convertidos en estereotipos y en estigmas.
A esto se suman también las trágicas estadísticas presentadas cada año en informes como el Atlas de la Violencia, elaborado por investigadoras/es vinculadas/os al Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (IPEA). De acuerdo con uno de los informes más recientes, Brasil llegó a más de 45 mil asesinatos anuales.2 De esos asesinatos, la mitad es de jóvenes. El 77% de ellos, jóvenes del sexo masculino. Negros en su mayoría. De barrios periféricos.
Y en lo que se refiere a las mujeres, el cuadro no es muy diferente. Alcanzamos un promedio de 13 feminicidios diarios y alrededor de 130 mujeres violadas cada día. Según los datos del Atlas de la Violencia, fueron más de 50 mil asesinatos de mujeres entre 2009 y 2019. Y aquí el componente étnico-racial también se destaca: el 67% de las mujeres asesinadas eran negras.
Hay quienes repiten todavía el cliché de que se trata de ausencia del Estado. Pero sabemos que se trata en realidad de un proyecto orquestado desde el Estado, un Estado que optó, por ejemplo, por el encarcelamiento masivo y por la criminalización de la pobreza. De acuerdo con datos divulgados por el Consejo Nacional de Justicia (CNJ-Brasil), hay en el país actualmente alrededor de 602 mil personas encarceladas —lo que nos ubica entre los cuatro países en el mundo con mayor población carcelaria. De este universo de presos, el perfil étnico-racial y socioeconómico corrobora el proceso (¿el programa?) de progresiva criminalización de la pobreza:
El 95% de los presos son hombres y el 5%, mujeres. El 61,7% está compuesto por negras/os y el 75% de estas personas ha concluido solamente el nivel básico de educación formal.3 Al fin y al cabo, algo hay que hacer con el excedente de mano de obra forjado por ese mismo Estado y por un sistema que lleva ya unos cuantos siglos perfeccionándose…
Pero resulta que esta es una de las caras de lo que sucede en Brasil en lo que se refiere a las relaciones étnico-raciales y de género. Y que no se diferencia mucho de lo que sucede en diversos otros países de la región, lo sabemos.4 Es necesario tenerlo presente, especialmente en estos contextos en los cuales las mismas personas e instituciones que celebran acríticamente una diversidad epidérmica, fashion, se revelan indiferentes al genocidio, al etnocidio y también al epistemicidio del que participamos muchas/os. Al fin y al cabo, datos como los que menciono arriba nos permiten advertir también el modo como vamos naturalizando el modus operandi de esa fábrica de ausencias. Y ayudan a comprender también los sentidos de lo que el intelectual negro y hoy Ministro de Derechos Humanos y de Ciudadanía de Brasil Silvio Almeida (2019) llamó "racismo estructural".
Sin embargo —y con esto subrayo lo que inspira y motiva este escrito— resulta que los leones empiezan a difundir más ampliamente versiones otras de historias que durante siglos solo se conocían desde la perspectiva y de las voces de los cazadores…5 Y destaco particularmente las pugnas que se realizan desde lo estético —que, vale subrayar, no se deslindan de lo ético, como buscaré argumentar.
En este sentido, me parece oportuno mencionar una suerte de movimiento surgido en estas dos últimas décadas que se conoció en el país como "Geração Tombamento". "Tombar" en portugués vendría a ser algo como "derrumbar", "echar abajo" y en este caso remite no solo al hecho de tirar abajo racismos, patrones sociales, estéticos, (hetero)normativos y prejuicios de todo tipo, sino —en el mismo gesto— de actuar positivamente sobre la autoestima de la población negra, en este caso particularmente desde la estética.6
De modo similar a las luchas antirracistas protagonizadas por el movimiento Black Power de los Estados Unidos entre las décadas de 1960 y 1970, la consigna "Black is beautiful" (que se replicó también en Brasil en su momento) orienta parte expresiva de las acciones de estas nuevas generaciones en Brasil. Pero hay más: tal como señala Renata Prado, "el comportamiento de este grupo es muy similar al de la juventud negra de los años 60 y 70, que protagonizaba los bailes black de ese entonces en las ciudades de São Paulo y Rio de Janeiro". Y sus referencias incluyen también "el 'Mandamiento Black' del maestro Gerson King Combo, la ideología de Malcom X, la belleza de la musa Sandra de Sá (…) la cultura de la juventud jamaiquina (…) además de las ropas coloridas y old school que la generación tombamento tomó como referencia de moda" (Prado, 2017).
De este modo, si a lo largo de nuestra historia algunos rasgos fenotípicos hicieron nacer prejuicios e insultos de todo tipo, esta generación les da la vuelta a los estigmas y los convierte en elementos de afirmación. Labios, uñas, cabellos (des)peinados a su antojo y con colores llamativos están entre los elementos desde los cuales se ponen en jaque prejuicios de diferente orden.
Otro de los ejemplos paradigmáticos de estas insurgencias tiene que ver con la participación de una marca de ropas creada por dos jóvenes de la periferia de la ciudad de São Paulo en uno de los más prestigiosos desfiles de moda del país: São Paulo Fashion Week (SPFW), que realizó en octubre de 2016 su 42ª edición. Entre las marcas invitadas, Laboratorio (o Lab) Fantasma, creada por el rapero Emicida y su hermano Evandro Fióti, también músico y compositor, quienes contaron aún con la colaboración del estilista João Pimenta. Mientras cuerpos negros, gordos y trans transitan por la pasarela y nos invitan a pensar qué queremos decir con eso que llamamos "diversidad", mientras nos invitan a pensarnos desde nuestras diferencias, resuenan entre programaciones electrónicas tambores y cantos del candomblé7 y la voz de Emicida advierte: "¡Hace 400 años estoy por decirles estas cosas!".8
"Yasuke (Bendito, louvado seja)" se llama el tema compuesto por Emicida especialmente para el desfile de Lab Fantasma en la SPFW.9 La letra, al igual que el diseño de las ropas y el arreglo musical, aproximan África, Brasil y Japón. Yasuke, un musulmán nacido en Mozambique que en el siglo XVI habría sido llevado como esclavo al Japón, terminó por ser un samurái al integrar la guardia personal del señor feudal para el que trabajaba.
Yasuke resurge de esta manera en el nombre de la colección de Lab Fantasma presentada en la SPFW y en la composición de Emicida como una de las referencias fundamentales para una narrativa que quiere dar a conocer una larga y extendida historia de resistencias: "siempre ha sido romper cadenas", dice la letra del rap de Emicida en un pasaje que evoca y amplifica Jurema Werneck (2010) y su necesaria y bien informada constatación: "nuestros pasos vienen de lejos". Se trata, por lo tanto, de evidenciar los diversos modos de luchar por la libertad:
"lucha escondida en la danza, como capoeira (…) resistencia oculta en las trenzas", sigue la letra. Cantos-bailes que celebran, que organizan para la lucha, que crean comunidad, memoria, historias que se niegan a ser borradas, que se niegan a tener amputada parte de su existencia. Pero me estoy adelantando. Las luciérnagas vienen luego. Antes, hace falta contextualizar estas insurgencias que acabo de mencionar. Y en ese recuento es imposible no tener en cuenta el trabajo realizado por Abdias Nascimento. En este sentido, con el propósito evidenciar las continuidades en las luchas por emancipación, abordaré brevemente el camino recorrido por uno de los más destacados intelectuales y activistas negros del país —y autor de Quilombismo, ensayo más que actual que se publica en esta edición de LiminaR.
Abdias Nascimento: presente
Dramaturgo, actor, director, pintor, activista, docente universitario, escritor, editor, diputado, senador, poeta… No sería una hipérbole afirmar que la vida y la obra de Abdias Nascimento (1914-2011) han estado dedicadas integralmente a la lucha antirracista. Una lucha que empezó para él desde muy temprano y, como se advierte en esa breve enumeración de sus actuaciones, desde diferentes frentes.
Nacido en Franca, ciudad del interior del Estado de São Paulo,10 hijo de Georgina Ferreira do Nascimento, que trabajaba como confitera, y de José Ferreira do Nascimento, que era zapatero y músico, Abdias tuvo una trayectoria muy similar a las que se han escuchado cada vez con más frecuencia en las universidades públicas del país en la última década: nacido en una familia negra empobrecida, fue la primera persona de la familia que logró completar sus estudios básicos e ingresar a la universidad.11 Empezó a trabajar a los siete años de edad y, después de haber concluido el curso de Contabilidad, se mudó en 1929 a la ciudad de São Paulo para ingresar en el ejército, al mismo tiempo en que se iba acercando a los grupos y movimientos negros. En 1936 se integra al Frente Negro Brasileño (FNB), movimiento que agudizó la crisis que tenía con respecto al ejército.12 Decide entonces dejar el ejército para dedicarse a las acciones del FNB, lo que le llevó a ser duramente perseguido por la policía de São Paulo. Debido a ello, se muda a Rio de Janeiro, donde se vincula a la Acción Integralista Brasileña (AIB), un movimiento ultranacionalista, totalitario, tradicionalista, guiado por principios religiosos católicos y con claras inspiraciones fascistas. Y este viene a ser un pasaje entendido como controversial en la compleja trayectoria intelectual y activista de Abdias Nascimento. Al fin y al cabo, no se podía comprender cómo un activista del FNB se vincularía a un movimiento como la AIB. La adhesión a la AIB, se dio, según Abdias, porque significaba, por un lado, la posibilidad de "acceder a una comprensión de la realidad social, económica y política del país y las implicaciones internacionales que lo involucraban." A ello se sumaban "las luchas nacionalistas y antiimperialistas, la oposición al capitalismo y a la burguesía" (Uchoa Cavalcanti y Ramos, 1978, p. 30). En este mismo sentido, pese a sus diversas confluencias con el nazismo y con el fascismo, la AIB no comulgaba con sus tesis racistas; al contrario, propugnaban por el concepto de "segunda abolición", una idea cara al entonces incipiente movimiento negro.
Por otro lado, los años 1930 marcan también el inicio de la llamada Era Vargas,13 que duró 15 años y que tenía un carácter particularmente centralizador. Habiendo ascendido a la presidencia luego de la llamada Revolución de 1930, Vargas fue progresivamente acentuando el carácter dictatorial de su gobierno —tanto que de 1937 a 1945, dio forma a lo que se conoce como Estado Nuevo, que contó con expresivo apoyo de los militares. Si, por un lado, durante su gobierno se aprobaron leyes que consolidaron los derechos de los trabajadores, por otro, promulgó una nueva Constitución claramente inspirada en las de Italia y de Polonia (de ahí el apodo de "la polaca" que ganó la Constitución instituida por Vargas).14 Y en esa coyuntura, la AIB, bajo el liderazgo de Plinio Salgado, se presentaba como un frente alterno al gobierno de Vargas, al que la AIB había apoyado inicialmente. Así las cosas, Abdias Nascimento se desvincula de la AIB en 1937, luego de haber vivido episodios de racismo al interior de la entidad y meses antes de que Vargas la proscribiera.
En 1938 Abdias Nascimento ingresa a la carrera de Economía de la Universidad de Río de Janeiro y durante esos años en la ciudad, se aproxima de diversas manifestaciones culturales de la población negra, entre ellas el candomblé. Fue poco a poco ampliando su círculo de amistades: conoció al maestro Abgail Moura, creador de la Orquesta Afrobrasileña; y al poeta, pintor y dramaturgo Solano Trindade, que había organizado en 1934, en el Estado de Pernambuco, el I Congreso Afrobrasileño. Con ellos, Abdias creó la Santa Hermandad Orquídea y viajaron por Sudamérica iniciando en 1941.
Durante ese recorrido, se involucraron en diversos proyectos artísticos y Abdias Nascimento intensificó su interés por el teatro. Al pasar por Perú, tuvieron la oportunidad de ver en el Teatro Municipal de Lima la puesta en escena de la obra El emperador Jones, de Eugene O'Neill. Haber visto en escena a un actor blanco pintado de negro para interpretar al protagonista de la obra hizo que Nascimento se planteara diversas interrogantes sobre la ausencia de actores negros en el teatro brasileño. Como resultado de esas reflexiones, crea en Rio de Janeiro en 1944 el Teatro Experimental del Negro (TEN).15
Formado inicialmente por obreros, empleadas domésticas y empleados públicos que, junto a la iniciación al lenguaje teatral, recibían también clases de alfabetización, cultura general y formación política, el TEN realizó su primera puesta en escena en 1945 en el Teatro Municipal de Rio de Janeiro. Era la primera vez que actrices negras y actores negros subían al escenario de aquel espacio. Y la obra elegida… El emperador Jones, de Eugene O'Neill, quien cedió sin costos los derechos para la puesta en escena.
Con buenas repercusiones ante la crítica, la puesta en escena dio lugar también a acusaciones de práctica de "racismo reverso". Recuérdese que se habla aquí de una coyuntura en la que los sectores hegemónicos de la sociedad seguían empeñados en una política de blanqueamiento de la población —un proyecto que incluyó la llegada masiva de inmigrantes europeos al país desde finales del siglo XIX. Y al mismo tiempo, el uso dado al término "mestizaje" buscaba precisamente opacar las luchas por los derechos de la población afrobrasileña bajo la excusa de que en Brasil no había racismo, sino que se vivía, al contrario, una "democracia racial".
Pese a ello, el TEN va conquistando más espacios y realiza, aparte puestas en escena en las que se incentiva una dramaturgia de autoría negra, con personajes, actrices, actores y temática negra, una serie de conferencias, congresos, concursos de artes, etc. En 1946 el TEN organiza, por ejemplo, el Comité Democrático Afrobrasileño, y luego la Convención Nacional del Negro, en la que se formularon propuestas como la inserción en la Constitución de artículos que definían la discriminación racial como un delito.
Del mismo modo, el Teatro Experimental del Negro editó entre 1948 y 1950 el periódico Quilombo: vida, problemas y aspiraciones del negro, desde el cual se buscaba ampliar el combate al racismo a través de artículos en los que se discutían, además de temas ligados a las artes escénicas, también aquellos relacionados más ampliamente a la cultura afrobrasileña, al racismo, al igual que a la diáspora africana. Las portadas del Quilombo solían traer siempre a modelos y actrices negras y todo el proyecto gráfico en general buscaba destacar la belleza negra.16 Para Abdias Nascimento "un arte brasileño, para ser auténtico, necesita incorporar en él el canon negro que impregna nuestra formación desde los primeros tiempos" (apud Nascimento, 2014, p. 162). De ahí que, a partir de una resolución del Congreso del Negro Brasileño, realizado en 1950, Abdias crea también el Museo de Arte Negro (MAN), cuya primera exposición se realizó en 1968 en el Museo de la Imagen y del Sonido, en Rio de Janeiro.17 18
El Teatro Experimental del Negro estuvo en actividad hasta 1961, año en que empiezan a agudizarse las tensiones políticas que culminarían con el golpe cívico-militar de 1964. En 1968, luego de la inauguración de la exposición del Museo de Arte Negra, Abdias viaja a los Estados Unidos. En diciembre de ese mismo año, el régimen cívico-militar promulga el Acto Institucional no. 5, que intensificó aún más el autoritarismo. Con ello, empieza también el periodo de exilio de Abdias Nascimento. Actuó entonces como docente en la State University of New York en Buffalo y empezó sus incursiones en la pintura:
Algo sensacional me sucedió. Bloqueado por el inglés, desarrollé una nueva forma de comunicarme. Descubrí que tenía otra forma de lenguaje dentro de mí: descubrí que podía pintar; y pintando sería capaz de mostrar lo que ninguna palabra podía decir. (Nascimento, 2014, p. 208).
En el transcurso de esos años, participó también de encuentros con artistas e intelectuales negras/os en las más diferentes latitudes: además de transitar por diferentes regiones de los Estados Unidos, estuvo también en Europa, en África, además de diversos países latinoamericanos y caribeños. En todos esos lugares, se empeñó en denunciar el asimilacionismo inherente a la idea de "democracia racial", tan difundida en Brasil, al exponer la situación de la población afrodescendiente en el país y en evidenciar como estas cuestiones se conectaban a las agendas panafricanistas.
Si Sudamérica no solía contar con representantes en buena parte de los eventos internacionales relacionados al panafricanismo, Abdias Nascimento se destacó al ser uno de los pocos que tuvo efectiva participación en ellos. Fue, por ejemplo, el primer representante de los afrodescendientes sudamericanos en el 6to. Congreso Panafricano, realizado en Dar es Salaam, en Tanzania, en 1974. Ya en 1976 estuvo en el 1er. Festival Mundial de Artes y Cultura Negra y Africana (FESTAC), realizado en Dakar, Senegal,19 y en 1977 en la segunda edición, realizada en Lagos, Nigeria.
Así, en esos años de intensa agenda de trabajo en el exilio, Abdias estuvo en contacto con referentes fundamentales de la lucha antirracista, como el grupo estadunidense Panteras Negras, el intelectual marxista y panafricanista trinitense C.L.R. James, el historiador y antropólogo senegalés Cheikh Anta Diop, el poeta y ensayista martiniqués Aimé Césaire y su compatriota Frantz Fanon, el antropólogo y escritor colombiano Manuel Zapata Olivella, el escritor y filósofo francoargelino Albert Camus, además de la filósofa, antropóloga y activista brasileña Lelia Gonzales. Y es también en ese contexto cuando empiezan a cobrar forma más concreta las reflexiones que luego plasmaría en el ensayo "Quilombismo: un concepto emergente del proceso histórico-cultural de la población afrobrasileña".
Antes de comentar algunos aspectos de dicho ensayo, finalizo este breve recorrido por la trayectoria de Abdias Nascimento destacando que a su regreso a Brasil en 1981 fundó, junto a su compañera Elisa Larkin Nascimento, el Instituto de Pesquisas e Estudos Afro-brasileiros (IPEAFRO).20
Desde entonces, el IPEAFRO —que en 1984 se trasladó a Río de Janeiro— se ha dedicado a organizar una serie de exposiciones, cursos, publicaciones e investigaciones pioneras, como la llevada a cabo entre 1982 y 1983 junto a comunidades quilombolas.21
Entre 1983 y 1987 el IPEAFRO publica la revista Afrodiáspora, una publicación bilingüe. Importa destacar todavía que el IPEAFRO organizó en esos años el 3er. Congreso de Cultura Negra de las Américas (1982) y el Seminario Nacional sobre los 100 años de la Lucha de Namibia por la independencia (1984), que llevaron por primera vez a Brasil representantes del Congreso Nacional Africano (ANC) y de la Organización del Pueblo del Suroeste de África (SWAPO), de Namibia, además de representantes de diversos países de las Américas y el Caribe (IPEAFRO, s/f).
Mientras tanto, Brasil empezaba su proceso de transición hacia la democracia, luego de 20 años (1965-1985) bajo una dictadura cívico-militar. Se retoman las elecciones y Abdias Nascimento se desempeña (entre 1983 y 1996) primero como diputado federal y luego como senador. Y mantiene en el Parlamento su activismo antirracista y su empeño en presentar proyectos de ley relacionados a la población afrobrasileña que ya había esbozado en sus escritos sobre el quilombismo. Algunos de esos proyectos subsidiaron la implementación, años más tarde, de leyes que tipificaron el racismo como un crimen, de políticas de acción afirmativa, como la Ley 12.711/2012 que instituyó la llamada política de "cuotas" en las universidades y demás instituciones públicas.22 Tuvo también participación decisiva en la creación de la Fundación Cultural Palmares, entidad vinculada al Ministerio de Cultura, dedicada a la preservación y a la difusión de las culturas afrobrasileñas.23
Quilombismos y una pedagogía de luciérnagas
Presentado inicialmente en el 2do. Congreso de Cultura Negra de las Américas, realizado en Panamá en 1980, Quilombismo, el ensayo publicado por primera vez en castellano en esta edición de LiminaR, constituye, según se lee allí, "una propuesta del autor a sus hermanos y hermanas afrodescendientes en Brasil y en las Américas". O, en palabras de Elisa Larkin Nascimento, es "una propuesta teórica para la organización nacional, reuniendo principios socialistas igualitarios con las demandas de los agentes colectivos que emergían con identidades y cuestiones específicas" (Nascimento, 2014, p. 227). En síntesis, una "praxis brasileña". Una praxis que se caracteriza por ser "una metódica y constante vivencia de las masas africanas que se negaban a la sumisión, a la explotación y a la violencia del sistema esclavista", según se lee en Quilombismo (Nascimento, 2023, p. 29).
Se trata aquí de un cambio sustancial en la manera como se contaba la historia de las/os negras/os en Brasil. Si los manuales escolares con los que nos formamos diversas generaciones en el país se empeñaron en presentar la historia de esa población únicamente desde su condición de esclavizadas/os; si se difundía la idea de que los quilombos eran nada más que comunidades remotas creadas por esclavizados que se habían fugado de las haciendas en las que trabajaban, Abdias Nascimento, al igual que otras/os intelectuales y activistas brasileñas/os, promueve un giro expresivo en dicho abordaje: "Quilombo no significa esclavo huido. Quilombo quiere decir reunión fraterna y libre, solidaridad, convivencia, comunión existencial" (Nascimento, 2023, p. 34). De este modo, los quilombos (también llamados en Brasil de mocambos y en otros países de la región de palenques o cumbes) constituían comunidades autónomas en las que sus habitantes, además de resistir, ensayaban ofensivas emancipadoras. Al fin y al cabo, como nos lo recuerda el historiador brasileño João José Reis, "donde hubo esclavización, hubo resistencia" (Reis, 1996, p. 47).
Así las cosas, Abdias Nascimento define el quilombismo como una "idea-fuerza", como un "movimiento amplio y permanente" que, como veremos a continuación, constituía la "exigencia vital de los africanos esclavizados, en el esfuerzo por rescatar su libertad y dignidad a través de la fuga del cautiverio y de la organización de una sociedad libre" (Nascimento, 2023, p. 29). Y, dada la red internacional de la que formó parte, las luchas por emancipación que abordó Abdias en su trabajo trascendían el ámbito nacional. La tesis del quilombismo, advierte Elisa Larkin Nascimento, "se construye simultáneamente a la de afrocentricidad, que Molefi K. Asante lanza en el mismo año de 1980" (Nascimento, 2014, p. 227). Ambas formulaciones tenían en común el objetivo de "crear un instrumento propio de lucha y de reflexión contra el racismo y en beneficio de los pueblos negros" (Nascimento, 2014, p. 228).
En lo que se refiere más directamente a mi argumentación en este escrito, destaco el hecho de que Abdias Nascimento supo leer continuidades en las insurgencias que se habían iniciado ya en el siglo XVI y que él reconoció presentes todavía en el siglo XX. Los quilombos se organizaban, según la formulación de Abdias, como
formas asociativas que tanto podían estar localizadas en el seno de selvas de difícil acceso, lo que facilitaba su defensa y su organización económico-social propia, como también asumieron modelos de organizaciones permitidas o toleradas, frecuentemente con ostensivas finalidades religiosas (católicas), recreativas, de beneficencia, deportivas, culturales o de auxilio mutuo. (Nascimento, 2023, p. 29).
Es decir, constituyeron formas de insurgencia practicadas en lo micro, urdidas en las grietas de la vida diaria; "genuinos focos de resistencia física y cultural" (Nascimento, 2023, p. 29); que se organizaban de las más diferentes maneras:
hermandades, cofradías, clubes, gremios, terreiros, centros, tiendas, afoxés, escuelas de samba, gafieiras24 fueron y son los quilombos legalizados por la sociedad dominante; del otro lado de la ley se levantan los quilombos revelados que conocemos. Pero tanto los permitidos como los "ilegales" fueron una unidad, una única afirmación humana, étnica y cultural, integrando a un tiempo una práctica de liberación y asumiendo el comando de la propia historia. (Nascimento, 2023, p. 30).
Focos de resistencia que muchas veces parecían mero juego, diversión, entretenimiento. Pero, tal como mencioné anteriormente al hacer referencia al trabajo del rapero Emicida, "siempre ha sido romper cadenas". Sea en la "lucha escondida en la danza, como capoeira (…) resistencia oculta en las trenzas", como se escucha en la letra de Yazuke citada más arriba, sea en la práctica recurrente de escuelas de samba en cuyas baterías es posible reconocer células rítmicas de toques sagrados para Orishas. Recordemos, del mismo modo, las tretas que han permitido que, ante la imposición de una fe (la "oficial", católica), haya sido posible seguir celebrando deidades africanas que el oficialismo pretendió proscribir a partir de leyes y de fuerte represión.
Empecé este escrito haciendo referencia a la película brasileña Medida provisoria y la recupero aquí por recordar que el espacio en el que se reunieron quienes lograron escapar de las amenazas de deportación se llama Afrobunker. En ese lugar, que puede reconocerse fácilmente como una suerte de quilombo urbano, se desarrollan sucesos clave de la película. Pero llamo la atención para un detalle: uno de los personajes (Berto, vivido por el rapero Emicida) aparece con un libro en las manos y el encuadre en esa escena permite identificar que se trata de un libro del periodista y escritor estadunidense Ta-Nehisi Coates.
Hablo aquí de prácticas, de tácticas que considero afines a lo que plantea Abdias en su ensayo y a mucho de lo que ha hecho desde el Teatro Experimental del Negro. Tomemos "A primera vista", canción compuesta por Chico César y grabada por él y también por diversas/os otras/os artistas de Brasil y de otras latitudes. Incluida en la banda sonora de telenovelas, éxito popular cantado a pleno pulmón por multitudes, la canción trae un verso en el que se escucha: "Cuando oí a Salif Keita bailé" (César, 1995).
Gesto similar se advierte en composiciones de diversos otros artistas, como es el caso de Criolo, artista nacido en un sector periférico de la zona sur de São Paulo y que transita entre el rap y el samba. La letra de "Sucrilhos", incluida en su disco "Nó na orelha", lanzado en 2011, trae, además de referencias a figuras clave del hip hop brasileño como Dina Di y Sabotage, mención a artistas como Di Cavalcanti, Helio Oiticica y Frida Kahlo. "Mariô", incluida en el mismo CD y compuesta en colaboración con Kiko Dinucci, trae una introducción en la que se reverencia a Ogun,25 seguida de los versos "Actitudes de amor debemos samplear / Mulatu Astatke y Fela Kuti escuchar" (Criolo, 2011).
Y si coincidimos con Criolo que el arte enseña, entonces podemos reconocer un trabajo pedagógico en esos pequeños, astutos "contrabandos"26, discretos gestos a través de los cuales se diseminan bajo radar informaciones diversas. Lo mismo se advierte en el trabajo de Rafael Mike,27 que con Elza Soares interpreta "Nãotá mais de graça" ["Ya no es gratis", en traducción libre], composición de su autoría. Y sigue la letra:
Prepara el corazón que voy a oscurecer
Y puede que te dé un patatús
De Big a Tupac
Marielle Franco, Rosa Parks
Deshazte de las cadenas, libérate de la hoz
Mogobe Bernard Ramose28
(Soares, 2019)
Ahora bien, luego de enumerar referencias clave para la historia del rap, así como de la resistencia negra femenina, la estrofa termina con una mención a Mogobe Bernard Ramose, filósofo sudafricano, profesor de la Universidad de Sudáfrica y uno de los responsables por la difusión de la filosofía africana, en particular la filosofía Ubuntu —que tiene diversas confluencias con el ujamaaísmo mencionado por Abdias Nascimento en su ensayo "Quilombismos".
Pero entre los artistas surgidos estas últimas décadas en Brasil vuelvo a mencionar el trabajo que realiza Emicida —quizás el que más se destaca en su explícita labor pedagógica—. También en sus composiciones se suelen encontrar esos sutiles "contrabandos" que mencioné hace un momento, esos astutos gestos que insertan en letras de canciones y en arreglos musicales informaciones que terminan funcionando como una suerte de literacidad.29 En el caso de las letras de Emicida, aparte el mozambiqueño Yazuke, ya mencionado, vale destacar, por ejemplo, a Inácio da Catingueira.30 También en "Mandume", otra de las composiciones de Emicida, se advierten tributos que son a la vez esfuerzos por presentar referentes centrales para las juventudes afrobrasileñas. Mandume Ya Ndemufayo (1894-1917), fue un rey angolano que se notabilizó por su aguerrida resistencia a la colonización portuguesa. Y en la canción de Emicida resulta ser otra de las inspiraciones fundamentales: "Desde la primera vez que tuve contacto con su historia, pensé que podría ser una metáfora para los varios descendientes de reyes y reinas que siguen cabisbajos por el mundo sin saber de su grandeza" (Adorno, 2016).31 32
Y aquí cabe destacar otro aspecto relevante en el trabajo de estas nuevas generaciones: la centralidad que tienen las imágenes, y más específicamente la profusión de videoclips musicales.33 Son frecuentes las colaboraciones34 en esos trabajos. En el caso de Emicida (y de diversas/os otras/os artistas de su generación), hay un bordón recurrente: la potencia del nosotros, la apuesta por lo colectivo, por lo comunitario.35
Pero interesa destacar especialmente lo sucedido en torno al exitoso disco AmarElo (2019), que Emicida definió como un experimento social: "imagina que tienes un escenario con una serie de informaciones dispersas en focos de luz. Podría colocar ese foco de luz en el miedo, en la desesperación, en la violencia, pero decidí ponerlo en la esperanza". Sobre el disco y sus muchos desdoblamientos habría mucho que decir, pero destaco brevemente unos pocos aspectos: se escuchan en el disco tanto las voces de artistas como Larissa Luz, Drik Barbosa, Fabiana Cozza, Majur y Pabllo Vittar, como la de la consagrada actriz Fernanda Montenegro, la de las Pastoras de la Comunidad del Rosario —grupo formado por mujeres sexagenarias de la Iglesia del Rosario de los Hombres Negros del barrio de Penha, en São Paulo. Y se escuchan también al pastor evangélico Henrique Vieira, a los sambistas Zeca Pagodinho y Wilson das Neves, la orquesta japonesa Tokyo Ska Paradise y el dúo cubano Ibeyi.
El rap es comprendido desde un estereotipo que es el mismo que se tiene sobre las personas negras, como la rabia y la pobreza. Muchas veces, el discurso de las canciones lo corroboró. Por más que sea valiosa la denuncia, ella achata la experiencia y no le hace justicia a todo lo que somos. En AmarElo nos salimos de ese espectro previsible de lo que puede ser el rap. (http://www.labfantasma.com/amarelo).
También como desdoblamiento del disco, en diciembre de 2020 se estrena en Netflix el documental AmarElo — é tudo pra ontem. Dirigido por Fred Ouro Preto, el documental gira alrededor del concierto en el Theatro Municipal de São Paulo en noviembre de 2019.36
Ocupar un espacio como el Theatro Municipal de São Paulo es, en las palabras de Emicida en el documental, promover una reparación histórica. Al fin y al cabo, los cuerpos negros que abarrotaron (en el escenario y en el auditorio) la sala del Teatro para el concierto, tienen el mismo color que los cuerpos que construyeron edificios como aquél, pero jamás pudieron frecuentarlos. Y, así como no pudieron acceder a aquel espacio, tampoco tuvieron acceso a capítulos esenciales de la historia del país / de su propia historia.
Me parece revolucionario que, siendo un grupo de rap de nuestra generación, hayamos podido hacer el lanzamiento del disco de un estilo que hasta hace muy poco tiempo ni siquiera se consideraba como música. Y hacerlo en la sala más importante del país, por donde pasaron grandes nombres de nuestra cultura. (…) No tuve la oportunidad de entrar en ese espacio la mayor parte de mi vida. Entonces lo que vamos a hacer el 27 [de noviembre de 2019, cuando se realizó el concierto] es decirle a la gente que tiene un origen igual al nuestro que aquel lugar es nuestro también y que necesitamos estar allí. Porque arte es ocupar. (Henrique, 2019).
Del mismo modo que el Teatro Experimental del Negro (TEN) ocupó en 1945 el Teatro Municipal de Rio de Janeiro con su puesta en escena de "El emperador Jones"; del mismo modo que el TEN buscó, por medio del periódico Quilombo: vida, problemas y aspiraciones del negro, no solo presentar narrativas otras sobre la población negra, sino incidir en debates antirracistas y ensanchar el cánon estético nacional; del mismo modo que Abdias creó en 1950 el Museo de Arte Negro (MAN), también las generaciones más jóvenes han estado produciendo cambios sustanciales en las dinámicas artísticas, sociales, políticas y culturales del país.37
Quilombismo. Un concepto emergente del proceso histórico-cultural de la población afrobrasileña43
Abdias Nascimento
Introducción
En este escrito buscaremos examinar la experiencia histórica afrobrasileña a través de la noción del quilombismo, examinando sus orígenes, su proceso de desarrollo y sus perspectivas.
Una nota aclaratoria se hace necesaria. En este escrito emplearemos con frecuencia el término Raza. Si bien la genética moderna ha demostrado que no existen diferencias genéticas significativas entre los distintos grupos humanos, la noción de raza es una construcción social y cultural que ha tenido —y sigue teniendo— consecuencias muy reales para millones de personas. En Brasil, "raza" hace referencia esencialmente a la historia y a la cultura. Y en este sentido, el concepto tiene una función política y de afirmación identitaria.
Quilombo, mocambo, palenque, cumbe, maroon
El quilombismo es una práctica metódica y constante vivencia de las masas africanas que se negaban a la sumisión, a la explotación y a la violencia del sistema esclavista. En el proceso histórico de resistencia de las masas negras en Brasil, el quilombismo asumió varias formas de organización social, económica, cultural, políticamilitares. Los quilombos eran organizaciones de africanos esclavizados que buscaban su libertad, ya sea por la fuga de sus propietarios o por la compra de su propia libertad.
Sin embargo, quilombo no significa esclavo huido. Quilombo quiere decir reunión fraterna y libre, solidaridad, convivencia, comunión existencial. Desde el primer quilombo que se fundó en tierras brasileñas hasta los que se organizan en la actualidad, su esencia permanece intacta: constituyen asociaciones de personas de propósito común, basadas en la identidad étnica y en la común condición de explotación. Desde las organizaciones de resistencia que operaban en las haciendas coloniales, hasta los quilombos en la forma de entidades permitidas o toleradas, como las hermandades religiosas, los clubes y los servicios de asistencia mutua, pasando por los grandes mocambos militarmente organizados como el famoso Quilombo de Palmares, la marcha de quilombos en Brasil no ha conocido interrupciones: alcanza el presente de nuestros días con el Movimento Negro Unificado Contra o Racismo e a Discriminação Racial, que reúne hoy a los más diversos sectores de la comunidad negra.
El quilombismo fue, por lo tanto, esencialmente, la historia de la resistencia de los africanos en Brasil ante las diversas formas de opresión y marginación. Pero fue también mucho más: el quilombismo fue una propuesta de organización de la sociedad en términos de libertad, fraternidad y solidaridad. Una proposición de construcción de un nuevo orden social donde todos sus integrantes pudieran ser plenamente humanos, con todos los derechos y todas las responsabilidades que conlleva esa condición.
En lo que concierne a las fuentes primigenias, los africanos traídos a Brasil como esclavizados provenían de un vasto conjunto de naciones, etnias, culturas e idiomas. Más de cuatro millones de personas fueron arrancadas de sus países de origen y traídas a Brasil como "piezas" a trabajar en las plantaciones de azúcar, algodón, cacao, tabaco, café; en la minería, la ganadería; como empleados domésticos, en oficios de todo tipo. En lo esencial, la esclavitud fue el mecanismo mediante el cual se financió el desarrollo económico de Brasil, tanto en la época colonial como en la primera fase de la vida independiente del país.
Ante este panorama de extrema violencia y opresión, los africanos y sus descendientes adoptaron diversas estrategias para resistir, desde las más directas y agresivas —como los suicidios colectivos, los levantamientos armados, el infanticidio— hasta las más sutiles y simbólicas. En este último caso, merece especial atención el fenómeno del sincretismo religioso, mediante el cual las deidades africanas se escondieron "detrás" de los santos católicos, de modo que el culto a los Orishas pudo mantenerse bajo la apariencia de una devoción cristiana.
Asimismo, los africanos esclavizados y sus descendientes supieron preservar, adaptar y recrear elementos de su herencia cultural, desde las lenguas africanas que influyeron decisivamente en el portugués hablado en Brasil, hasta los ritmos, los bailes, las artes visuales, los sistemas filosóficos y cosmovisiones. Esta producción cultural fue, al mismo tiempo, un acto de resistencia y una forma de afirmación de la humanidad y dignidad de las personas esclavizadas. En este sentido, los mocambos, palenques, cumbes y maroons de todas las épocas y lugares de las Américas han sido centros de producción cultural intensa, donde se gestaron y preservaron elementos fundamentales de las identidades afrodiaspóricas.
Las formas asociativas que adoptaron los quilombos fueron muy variadas, desde los grandes quilombos militarmente organizados como Palmares, hasta las hermandades religiosas, las cofradías, las organizaciones de auxilio mutuo y los clubes sociales y recreativos. Todas estas formas de organización compartían, sin embargo, un elemento fundamental: la voluntad de construir espacios de libertad, fraternidad y solidaridad, en medio de una sociedad estructurada sobre la explotación y la deshumanización de las personas negras.
Hermandades, cofradías, clubes, gremios, terreiros, centros, tiendas, afoxés, escuelas de samba, gafieiras fueron y son los quilombos legalizados por la sociedad dominante; del otro lado de la ley se levantan los quilombos revelados que conocemos. Pero tanto los permitidos como los "ilegales" fueron una unidad, una única afirmación humana, étnica y cultural, integrando a un tiempo una práctica de liberación y asumiendo el comando de la propia historia.
El racismo y la resistencia afrobrasileña
La ideología de la "democracia racial" brasileña es una ficción elaborada por las clases dominantes blancas para enmascarar la opresión y la explotación a que están sometidas las masas negras en el país. Esa ficción ha sido tan eficazmente difundida, y no solo dentro de Brasil, que muchos intelectuales e investigadores del racismo en otros países han acabado por incorporar la idea de que en Brasil el racismo no existe o es de pequeña monta en comparación con otras regiones como los Estados Unidos o Sudáfrica.
Sin embargo, la realidad de la situación de la población negra en Brasil refuta categóricamente esa tesis. Los datos estadísticos sobre educación, salud, vivienda, empleo, renta, longevidad, criminalidad y otros indicadores socioeconómicos muestran una realidad de exclusión sistemática que solo puede ser comprendida en términos de racismo. El mito de la democracia racial fue, en definitiva, una poderosa herramienta ideológica para perpetuar la dominación racial al tiempo que la negaba.
El quilombismo, como proposición política y social, parte del reconocimiento de esta realidad: el racismo existe en Brasil y es un fenómeno estructural que impregna todas las instituciones y relaciones sociales. La lucha contra el racismo es, por lo tanto, una condición indispensable para cualquier proyecto de transformación social que pretenda ser genuinamente emancipador.
No hay ninguna duda de que la raza blanca, que apareció por primera vez durante el Alto Paleolítico —alrededor de 20.000 antes de Cristo— era el producto de un proceso de despigmentación. (…) No hay dudas de que el panorama cultural de esos protoblancos estaba eventualmente condicionado durante la época glacial por las condiciones extremadamente duras de su "cuna nórdica" hasta el momento de sus movimientos migratorios rumbo a las áreas sureñas alrededor de 1500 años antes de Cristo. Moldeados por su cuna ambiental, aquellos primeros nómadas blancos indudablemente desarrollaron una conciencia social típica del ambiente hostil al que estuvieron confinados por un largo periodo. La xenofobia fue uno de los rasgos de su conciencia social. La jerarquización patriarcal [fue] otra. (…) Pienso que la Dra. Welsing identificó correctamente el origen del racismo en un definitivo reflejo defensivo. Creo que el racismo es una reacción de miedo, más frecuentemente inconfesado que no. (Diop, 1976, p. 34).
Así, el origen de la socio-psicopatología del blanco no radica en su naturaleza biológica. Al contrario, se trata de un fenómeno de carácter histórico: los blancos tenían miedo porque en la época de esas migraciones se sentían inferiores numéricamente y en avance cultural ante las civilizaciones meridionales negras, sedentarias y agrícolas. Su válvula de seguridad consistió en la invención y en el desarrollo de la teoría del supremacismo blanco.
Es imperativo comprender y reconocer que la experiencia histórica de los africanos en la diáspora sigue siendo una experiencia de contenido esencialmente racista, que trasciende ciertas simplificaciones según las cuales la esclavitud y las subsecuentes formas de opresión racista de los pueblos negros son solamente subproductos del capitalismo. Así, la esclavización de los africanos y la deshumanización de sus descendientes en las Américas ocurrieron y ocurren como un determinismo inamovible del proceso económico de la humanidad, lo cual habría engendrado la esclavitud con base en la "necesidad" del sistema de producción.
Bajo la perspectiva humana de la sociedad occidental, ha sido el racismo y sus derivados de chovinismo cultural, prejuicio/discriminación de raza y de color los elementos operativos en el dilema existencial de los pueblos negros.
ABC del quilombismo
En la trayectoria histórica que esquematizamos en estas páginas, el quilombismo nos ha traído varias enseñanzas. Intentaremos resumirlas en un ABC fundamental que nos enseña que:
Autoritarismo de casi quinientos años ya es suficiente. No podemos, no debemos, no queremos tolerarlo por más tiempo. Sabemos de experiencia propia que una de las prácticas de ese autoritarismo es la falta de respeto brutal de la policía hacia las familias negras. Toda suerte de arbitrariedad policial se halla fijada en los operativos que hace rutinariamente para mantener aterrorizada y desmoralizada la comunidad afrobrasileña.
Bantú se denomina un pueblo al que pertenecieron los primeros africanos esclavizados que vinieron a Brasil de países que hoy se llaman Angola, Congo, Zaire, Mozambique y otros. Fueron los Bantús los primeros quilombolas que enfrentaron en tierras brasileñas el poder militar del blanco esclavizador.
Cuidar de organizar nuestra lucha por nosotros mismos es un imperativo de nuestra supervivencia como pueblo. Debemos por ello tener mucho cuidado al hacer alianzas con otras fuerzas políticas, sean las dichas revolucionarias, reformistas, radicales, progresistas o liberales. Toda y cualquier alianza debe obedecer a un interés táctico o estratégico, y el negro necesita obligatoriamente tener poder de decisión para que no permita que las masas negras sean manipuladas por intereses de causas ajenas a la suya.
Debemos ampliar siempre nuestra frente de lucha teniendo presente: 1) los objetivos más distantes de la transformación radical de las estructuras socioeconómicas y culturales de la sociedad brasileña; 2) los intereses tácticos inmediatos. En estos últimos se incluye el voto del analfabeto y la amnistía a los prisioneros políticos negros.
Ewe o Gege, pueblo africano de Gana, Togo y Daomei (Benin); millones de Ewes fueron esclavizados en Brasil. Son parte de nuestro pueblo y de nuestra cultura afrobrasileña. Expulsar al supremacismo blanco de nuestro medio es un deber de todo demócrata.
Formar los cuadros del quilombismo es tan importante como la movilización y la organización de las masas negras.
Garantizar a las masas su lugar en la jerarquía de Poder y Decisión, manteniendo su integridad etnocultural, es la motivación básica del quilombismo.
Humillados que fuimos y somos todos los negroafricanos, con todos ellos debemos mantener íntimo contacto. También con organizaciones africanas independientes, tanto en la diáspora como en el continente.
Infalible como un fenómeno de la naturaleza será la persecución del poder blanco al quilombismo. Está en la lógica inflexible del racismo brasileño jamás permitir cualquier movimiento libertario de las mayorías negras.
Jamás las organizaciones políticas de los afrobrasileños deberán permitir el acceso a los blancos no quilombistas a posiciones de autoridad para obstruir la acción o influenciar las tomas de posición teóricas y prácticas en la lucha.
Kimbundo, lengua del pueblo Bantú, vino a Brasil con los esclavos procedentes de Angola, Congo y Zaire, principalmente. Esa lengua ejerció notable influencia sobre el portugués hablado en este país.
Liberar a Brasil de la industrialización artificial, de tipo "milagro económico", está entre las metas del quilombismo.
Mancha blanca es lo que significa la imposición miscigenadora del blanco, implícita en la ideología del blanqueamiento, en la política inmigratoria, en el mito de la "democracia racial".
Nada de más confusiones: si en Brasil efectivamente hubiese igualdad de tratamiento, de oportunidades, de respeto, de poder político y económico; si el encuentro entre personas y razas diferentes ocurriera espontáneo y libre de la presión del status socio-económico del blanco; si no hubiese otros condicionantes represivos de nivel moral, estético, etc., la miscigenación sería un suceso positivo, capaz de enriquecer eugenésicamente al brasileño, la sociedad, la cultura y la humanidad de las personas.
Obstar la enseñanza y la práctica genocidas del supremacismo blanco es un factor sustantivo del quilombismo.
Poder quilombista quiere decir: la Raza Negra en el Poder. Los descendientes africanos constituyen la mayoría de nuestra población. Por lo tanto, el Poder Negro será un poder democrático.
Quebrar la eficacia de ciertos slogans que atraviesan nuestra acción contra el racismo, como aquel de la lucha única de todos los trabajadores, de todo el pueblo o de todos los oprimidos, es un deber del quilombista.
Raza: creemos que todos los seres humanos pertenecen a la misma especie. Para el quilombismo, raza significa un grupo humano que posee, relativamente, idénticas características somáticas, resultantes de un complejo de factores biohistórico-ambientales.
El Estado Nacional Quilombista
A continuación se definen los principios del Estado Nacional Quilombista:
El Estado Nacional Quilombista tiene su base en una sociedad libre, justa, igualitaria y soberana. El igualitarismo democrático quilombista es comprendido en lo que se refiere a raza, economía, sexo, sociedad, religión, política, justicia, educación, cultura, en fin, de todas las expresiones de la vida en sociedad.
La finalidad básica del Estado Nacional Quilombista es la de promover la felicidad del ser humano. Para alcanzar su finalidad, el quilombismo cree en una economía de base comunitaria cooperativista en el sector de la producción, de la distribución y de la división de los resultados del trabajo colectivo.
El quilombismo considera la tierra una propiedad nacional de uso colectivo. Las fábricas y otras instalaciones industriales, así como todos los bienes e instrumentos de producción, de la misma forma que la tierra, son de propiedad y uso colectivo de la sociedad.
En el quilombismo el trabajo es un derecho y una obligación social; y los trabajadores, que crean la riqueza agrícola e industrial de la sociedad quilombista, son los únicos dueños del producto de su trabajo.
La infancia negra ha sido la víctima predilecta e indefensa de la miseria material y moral impuesta a la sociedad afrobrasileña. Por eso, constituye la preocupación urgente y prioritaria del quilombismo. Cuidado prenatal, amparo a la maternidad, guarderías, alimentación adecuada, vivienda higiénica y humana, son algunos de los ítems relacionados a la infancia negra que figuran en el programa de acción del movimiento quilombista.
La educación y la enseñanza en todos los niveles —elemental, medio y superior— serán completamente gratuitos y abiertos sin distinción a todos los miembros de la sociedad quilombista. La historia de África, de las culturas, civilizaciones y de las artes africanas tendrán un lugar eminente en los currículos escolares. Crear una Universidad Afrobrasileña es una necesidad dentro del programa quilombista.
Con su objetivo de fundar una sociedad creativa, el quilombismo buscará estimular todas las potencialidades del ser humano a su plena realización. Las artes en general ocuparán un espacio básico en el sistema educativo y en el contexto de las actividades sociales de la colectividad quilombista.
En el quilombismo no habrá religiones y religiones populares, es decir, religión de élite y religiones del pueblo. Todas las religiones merecen igual tratamiento de respeto y de garantías de culto.
El Estado quilombista prohíbe la existencia de un aparato burocrático estatal que perturbe o interfiera en la movilidad vertical de las masas en su relación directa con los dirigentes.
La revolución quilombista es fundamentalmente antirracista, anticapitalista, antilatifundista, antiimperialista y antineocolonialista.
En todos los órganos de Poder del Estado Quilombista —Legislativo, Ejecutivo y Judiciario— la mitad de los puestos de confianza de los cargos electivos, o de los cargos de nombramiento, deberán por imperativo constitucional ser ocupados por mujeres.
El quilombismo considera la transformación de las relaciones de producción y de la sociedad de un modo general, por medios no violentos y democráticos, una vía posible.
Es materia urgente para el quilombismo la organización de una institución económico-financiera en modelos cooperativos, capaz de garantizar la manutención y la expansión de la lucha quilombista.
El quilombismo es esencialmente un defensor de la existencia humana y como tal se posiciona en contra de la contaminación ecológica y favorece todas las formas de mejoramiento ambiental.
Brasil es signatario de la "Convención Internacional para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial" adoptada por la Asamblea General de Las Naciones Unidas en 1965. El quilombismo contribuirá con la investigación y la elaboración de un informe-dossier bianual que abarcará todos los hechos relativos a la discriminación racial sucedidos en el país.
Semana de la Memoria Afrobrasileña
Se propone esta semana por la necesidad de que el negro recupere su memoria. Durante esa Semana se focalizarán e iluminarán los sucesos pasados en los cuales fueron protagonistas aquellos 300 millones de africanos retirados, bajo violencia, de sus tierras y traídos encadenados al continente americano. A través de celebraciones anuales, la comunidad negra no solo honrará a los antepasados como reforzará su cohesión e identidad. Y transmitirá a las nuevas generaciones un ejemplo de amor a la historia de la raza, auxiliándolas a tener una visión más clara y verdadera del papel fundamental que cumplieron los esclavos africanos en la construcción de este país.
La Semana deberá aliar a los aspectos conmemorativos una constante investigación, crítica y reflexión sobre el pasado y el presente de las condiciones de vida de las masas de origen africano en Brasil. Esto contribuirá para ampliar y fortalecer el quilombismo en su filosofía, teoría y práctica de Liberación.
Como norma de procedimiento, la Semana debe ser realizada preferentemente por organizaciones negras (o afrobrasileñas). Donde no exista una organización afrobrasileña o escuela pública o privada interesada en la vida negra, las familias negras deben cumplir el papel de realizadoras de la Semana.
La propuesta que pongo a consideración de mis hermanos y hermanas negras de "Semana de la Memoria" tiene su cierre el 20 de noviembre de cada año, aniversario de la muerte de Zumbi y día de la Conciencia Negra instituido por el Movimiento Negro Unificado Contra el Racismo y la Discriminación Racial. Así, la Semana se inicia el 14 de noviembre y obedecerá al siguiente calendario:
Día 14 (1er día): África: sus civilizaciones en la antigüedad, Egipto, Etiopía, Sudán. Los imperios más recientes: Songhai, Ashanti, Yoruba, etc. En esta celebración se incluyen referencias a las formas de organización africana de la familia (matriarcado), de la sociedad, de la economía y del Estado. Las artes, las ciencias, la tecnología: las pirámides egipcias, las pinturas rupestres en Zimbabwe, las esculturas en Nok, Ifé y Benin, etc.
Día 15 (2do día): las primeras incursiones portuguesas al territorio africano en el siglo XIV. Luego, la invasión colonial de África por Portugal, España, Francia, Inglaterra, Holanda, Bélgica, Italia, Alemania. La esclavización de los africanos: las técnicas de captura utilizadas por los bandidos europeos.
Día 16 (3er día): el abordaje de africanos en los tumberos;50 horrores a bordo; hambre, sed, epidemias, inmovilidad del cuerpo; falta de aire; la alta tasa de mortalidad; los africanos lanzados vivos al mar; otras formas de suplicio y de asesinato. Los puertos brasileños de desembarque.
Día 17 (4to día): los mercados de esclavos; manera como se ofrecían las "piezas" al público comprador y cómo los blancos examinaban a los africanos como si éstos fueran animales. La venta y la compra que atendían a los puntos focales de concentración económica: producción de azúcar, algodón, minería, café, cacao, ganado, tabaco, etc.
Día 18 (5to día): vida esclava, rural y urbana. Los castigos y los instrumentos de tortura. La violación de la mujer africana. La imposición religiosa católica. La persistencia de las danzas, cantos, instrumentos musicales, juegos y manifestaciones populares traídas de África por los esclavos. Las religiones africanas y las lenguas habladas por los esclavos. Formas de rechazo a la esclavitud: suicidio, banzo,51 fuga, asesinato del señor y otras.
Día 19 (6to día): las revueltas y los quilombos. El papel de los valores africanos en la resistencia: religión, arte, folclore, conocimientos técnicos de fundición del hierro, del bronce, de agricultura. La importancia de instituciones religiosas, como la Casa das Minas (Maranhão), del Axé Opo Afonjá (Bahia). El papel de las instituciones seculares después de la abolición: Frente Negra Brasileña, Teatro Experimental del Negro, Unión de los Hombres de Color, Asociación Cultural de los Negros, Floresta Aurora y todas las demás organizaciones negras que existieron y que existen.
Día 20 (7mo día): el Día de la Conciencia Negra debe resumir todo aquello que haya sucedido los días anteriores. Énfasis a la figura de Zumbi, el primer militante del panafricanismo y de la lucha por libertad en tierras brasileñas. Zumbi, consolidador de la lucha palmarista, que selló con su muerte en plena batalla la determinación libertaria del pueblo negroafricano esclavizado, es el fundador, en la práctica, del concepto científico histórico-cultural del quilombismo. Quilombismo continuado por otros héroes de la historia negra: Luisa Mahín y su hijo Luis Gama, Chico-Rei, los ahorcados de la Revuelta de los Sastres, de los levantes "Malés",52 de la Balaiada, el Dragón de Mar, Karocango, João Candido y los miles de quilombolas asesinados en todas partes de nuestro territorio donde hubo el infame cautiverio.
¡Axé, Zumbi!